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Oiga, perdón, ¿le quedan ideas?

Foto: Archivo ABC
Foto: Archivo ABC

«Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro». Este es el significado que según la Real Academia Española tiene la palabra «emprender». En estos tiempos de crisis económica en los que el número de parados es abrumador, optar por ser autónomo es una posibilidad que muchos valoran y que otros ya han puesto en marcha. Para lograrlo hace falta una idea, un proyecto viable, inversión y asesoramiento, requerimientos que varios jóvenes con deseo de autoemplearse han logrado ver cumplidos gracias al apoyo de Álvaro Cuesta. Hace año y medio, este emprendedor nato decidió crear una empresa cuya misión es ayudar a otros a iniciar sus propios negocios y dedicarse a lo que realmente les apasiona.

Aunque estudió la carrera de Derecho, Cuesta siempre se ha considerado un amante de internet y las nuevas tecnologías. En aquellos tiempos en los que iba cada día a la facultad, a principios de los años 2000, fundó junto a algunos compañeros una empresa de desarrollo y diseño de páginas web, otra de márketing online y un despacho de abogados especializado en derecho de las nuevas tecnologías. En 2012, después de varios años al frente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid (AJE), había algo que le causaba mucha incomodidad: era el presidente de una asociación de jóvenes empresarios y no tenía idea de negocio. «Estaba en una especie de sequía de inspiración, me decía ‘Joder ¿y qué hago yo ahora? estoy representando a los empresarios y no soy empresario’», recuerda. En ese momento llegó a la conclusión de que «no había que centrarse en la idea, sino en lo que a uno le apasiona, y mi pasión es apoyar a los emprendedores». Renunció a la presidencia de AJE a mediados de ese año y puso en marcha un nuevo proyecto que llamó Sonar Ventures, «una factoría de empresas que ayuda a emprendedores a ejecutar ideas y convertirse en dueños de su propio negocio».

Álvaro Cuesta, fundador de Sonar Ventures
Álvaro Cuesta, fundador de Sonar Ventures FOTO: Sonar Ventures

Como el sónar de un submarino, esta empresa detecta modelos de negocio que han tenido éxito en otros países e intenta implementarlos en el nuestro con la ayuda de jóvenes profesionales. «Empecé a ver que había muchas ideas fuera de España que no existían aquí y que podían funcionar. Tuenti era una adaptación de Facebook, Telepizza de Pizza Hut y El Corte Inglés de Galeries Lafayette. Todas estas empresas exitosas habían adaptado una idea que ya funcionaba en otros sitios». El hecho de no tener una idea «original» no significa que alguien no sea emprendedor, según comenta Cuesta, que cree que precisamente esa visión «hace que mucha gente no se de cuenta de que puede liderar un proyecto por su cuenta». Sonar Ventures aporta la idea, busca la financiación, el asesoramiento legal, administrativo, de márketing y emocional. A cambio, el emprendedor tiene que dedicar su tiempo y su energía al desarrollo del nuevo proyecto en el que obtiene una participación inicial del 30% y una retribución económica ligada a resultados. «Funcionamos como una productora de cine y un director», explica Cuesta. «Al hacer una película, el director lidera al equipo pero no puede llevar a cabo su idea sin la productora que lo financie, ponga los sets de rodaje, haga un casting y le apoye».

Jóvenes empresarios

A través de unas pruebas donde los participantes deben demostrar sus cualidades, esta «lanzadera de empresas de internet» intenta encontrar personas «con talento, que sepa adaptarse a los cambios y sobre todo con mucho optimismo, algo fundamental». Una de ellas ha sido Lorena Luque, una periodista venezolana de 29 años que conoció Sonar Ventures en una charla en la Universidad Carlos III. Después de varios años trabajando en multinacionales, el encuentro con esta productora de empresas le dio el impulso definitivo para lanzarse a emprender. «Siempre estaba junto a directivos de empresas y muchas veces me planteaba que yo podía dar el gran paso y no ser sólo un apoyo para mis jefes. Quería ser la protagonista de mi propio destino», comenta. Junto a dos compañeros más de 35 y 27 años, y el apoyo de Sonar Ventures, puso en marcha el pasado verano Food in the box, el primer e-commerce de suscripción de gastronomía internacional en España. Su negocio consiste en vender a través de internet cajas con productos autóctonos para elaborar recetas de distintos países del mundo. Cada mes ofrecen una caja con ingredientes de un país distinto con la idea de que los clientes «puedan viajar y conocer sitios que jamás imaginarían a través de un plato».

Lorena Luque, fundadora the Food in the box. FOTO: Sonar Ventures
Lorena Luque, fundadora de Food in the box. FOTO: Sonar Ventures

Emilio Rodríguez es otro emprendedor que, como Luque, encontró en Sonar Ventures un aliado para desarrollar su proyecto. Este ingeniero en telecomunicaciones de 32 años había fracasado en su primer intento de montar su propia empresa. Aún así, estaba decidido a convertirse en emprendedor. «Había dejado mi trabajo buscando un cambio, fui a un evento de networking, conocí a Álvaro y encajamos perfectamente». Al cabo de unos meses él y su socio Mauro Fernández, de 25 años, se lanzaban a la aventura de ser autónomos creando Gremyo. Rodríguez define su modelo de negocio como «una tienda que ofrece productos y servicios innovadores a personas que tienen su propio negocio». Sus productos, que van desde software para llevar la contabilidad hasta elementos de decoración para oficinas, pasando por artículos de merchandising, han hecho que esta empresa con menos de un año de antigüedad, aumente su clientela entre un tres y un cinco por ciento a la semana e incremente su facturación progresivamente.

Los ejemplos exitosos de Food in the box y Gremyo no siempre son la regla. Algunas veces los proyectos no llegan a conseguir resultados y la experiencia de emprender puede ser negativa. Álvaro Cuesta anima a emprender a aquellas personas que sientan la necesidad de crear algo y ser autónomos, aunque siempre recordando que «no todo el mundo debe hacerlo, porque implica mucha incertidumbre y una montaña rusa emocional». Sin embargo, sobre los jóvenes españoles que se han decidido, asegura que representan «una generación muy cualificada, con idiomas y sin complejos» y recuerda que si hay voluntad, «no hace falta tener una idea brillante».

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3 comentarios en «Oiga, perdón, ¿le quedan ideas?»

  • No es verdad que dejara la Asociación, le invitaron a irse

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    • Jajaja que mala es la envidia! Apostaría 100% a que se como se llama quien lo ha escrito. Un hombre muy ‘ejecutivo’ que no se va a atrever a identificarse.

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  • Dudo que alguna vez en mi vida encuentre una empresa como Sonar, una idea enorme, una gran fabrica de sueños que reune a gente de todo tipo, cada uno con sus sueños y sus pasiones que trabajan día a día con un mismo objetivo, aprender y emprender. Una gran familia que comparte trabajo, bromas, se apoya y se ayuda. Alvaro solo agradecerte que tuvieras el valor yde poner esta inmensa idea en marcha y gracias por dejarnos ser parte de ella, por las horas de dedicación, por las charlas motivadoras, por los buenos consejos y por las bromas en los momentos más necesario.

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