Congreso Periodismo Digital 2015

El congreso nocturno a las puertas de «El Edén»

Partida de futbolín en el bar El Edén. Foto: R. M.
Nacho Escolar y Gonzalo Fanjul juegan al futbolín con los alumnos del Máster ABC-UCM. Foto: R. M.

Por Silvia Nieto y Raúl Martín

Contar la noche del Congreso del Periodismo Digital en Huesca no resulta sencillo. Sobre todo sin caer en el tópico de El Edén, el bar donde se reúnen los periodistas. O sin desvelar secretos que solo salen a la luz después de tomar algunas copas. Y encima ser originales. Una tarea complicada, ya que los artículos escritos por las anteriores generaciones de masterópodos dejaron el listón muy alto.

Tras un día marcado por las ponencias, apetece reencontrarse en un ambiente más distendido. Olvidar durante unas horas las nuevas tecnologías y jugar al futbolín. O bailar y dejarse llevar por la música. Cuando cruzas las puertas de El Edén, entras en un congreso paralelo. El número de visitas ya no importa y el mundo digital se desvanece en el humo de los cigarrillos compartidos.

Dentro del bar, el gremio suelta presión. A algunos ni siquiera les ha dado tiempo a cambiarse después del congreso, pero no es importante. Camareros frenéticos se desplazan de un lado a otro de la barra, hay señores con sombrero y cajones de música que en realidad son sillas. Todo vale para pasarlo bien.

María Fernanda Ampuero, una de las periodistas asistentes, lo que más valora de la noche oscense es su capacidad para convertir a «los colegas de profesión en colegas de amistad». Para ella supone una oportunidad perfecta para que las barreras se levanten y las fronteras se difuminen. «A veces conocemos avatares en lugar de caras. En este tipo de noches los grandes periodistas dejan de ser inaccesibles y pasan a ser amigos», explica.

La fiesta nocturna también es una parte fundamental para Nacho Escolar. El director de eldiario.es lleva viniendo catorce años y lo que más le atrae es poder acercarse a otros colegas latinoamericanos y estadounidenses. «Para ver a periodistas que puedo encontrarme cualquier día en Madrid no vendría», comenta entre risas. Y es que, a su juicio, el congreso es un evento único. «Ya nos conocen hasta los camareros», bromea.

Porque, no nos engañemos, los empleados de El Edén también son protagonistas de la noche. Uno de ellos lamenta que este año haya menos gente. Sobre todo porque los periodistas que acuden al bar son una gran familia que se reúne edición tras edición.

Sin embargo, no todos son veteranos en este congreso. Nerea y María, estudiantes de periodismo en Zaragoza, vinieron por primera vez el año anterior. La experiencia les llamó tanto la atención que decidieron repetir. «Este tipo de eventos sirve para ver el periodismo real», dicen mientras toman algo.

En El Edén hay sitio para todos. Es el caso de las odontólogas Paula y Cristina, que reconocen que no tenían ni idea de que hubiera un congreso de periodismo. «Nos sorprendió que un jueves por la noche hubiera tanta gente en el bar», indican.

Lo que ninguna de las dos saben es que en la vida de todo buen periodista los bares son un elemento esencial. Anoche en Huesca quedó probado.

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