Alpedrete formaliza el hermanamiento con Lançon-Provence, en Francia

La iniciativa gala se produce por las raíces de su alcaldesa en la Sierra de Guadarrama

Mapa con la ubicación de ambos municipios | Fuente: elaboración propia

A poco más de 40 kilómetros de Madrid, se encuentra un municipio casi desconocido por los habitantes de la capital, Alpedrete. Hace años, esta localidad de la Sierra de Guadarrama fue no sólo importante para la gran ciudad, sino para los pueblos colindantes, ya que fue, durante muchos años, la fuente de materia prima para grandes construcciones en la Comunidad de Madrid. Si hay algo que caracteriza a Alpedrete son sus canteras, que rodean toda localidad, y la piedra que se extrajo en su momento de ellas, el granito. Su propio alcalde, Juan Rodríguez, lo define como “un pueblo cantero”.

Esta pequeña localidad del norte de la Comunidad de Madrid ha finalizado el proceso de hermanamiento con otro pueblo francés, Lançon-Provence, al sur de Francia, muy próximo a la gran urbe de Marsella. Un hermanamiento entre localidades es la acción por la cual pueblos o ciudades separados geográfica o políticamente se emparejan para fomentar el contacto entre personas de ambas localidades y estrechar lazos culturales. No es requisito, pero estos pueblos o ciudades que formalizan esta nueva relación suelen tener características o raíces parecidas.

Plaza de la Villa, Alpedrete. La iglesia y ayuntamiento. | Sergio Carmona García

Para conocer el origen de los hermanamientos hay que remontarse a la Europa de la posguerra, concretamente después de la Segunda Guerra Mundial, y nacieron con la finalidad de fomentar y crear vínculos para fortalecer las buenas relaciones entre ciudades y pueblos por toda Europa.

La razón de este hermanamiento viene dada por las raíces de la alcaldesa francesa, Julie Arias, con la zona de la Sierra de Guadarrama, “es la zona donde nacieron y vivieron mis abuelos, y de donde llegaron a Lançon durante la guerra española”. El tamaño y población y varias de las características que comparten Alpedrete y Lançon, junto con esos lazos familiares son las razones por las cuales se ha llevado a cabo esta unión, con iniciativa francesa.

“El único hermano vivo de mi abuela asistió a la firma de la carta de amistad entre Alpedrete y Lançon, que fue muy emotiva” – Julie Arias, alcaldesa de Lançon-Provence

Ayuntamiento de Lançon | Fuente: Google Street View

Este hermanamiento supone, en voz de los dos regidores, una oportunidad para ambos municipios. Vecinos y empresas pueden beneficiarse de esta nueva relación, es una forma de que los jóvenes completen sus estudios con idioma más, que empresas de ambas localidades amplíen o expandan su campo de acción o las ofertas de viajes culturales para adultos. Para terminar este proceso, sólo queda el año que viene se firmen ambos documentos oficiales en cada uno de los pueblos, en Alpedrete en febrero, y en abril en Lançon.

La historia de esta localidad de la sierra madrileña se remonta siglos atrás, cuando no era más que una pequeña población que vivió siendo considerado un barrio de la vecina Collado Villalba. Alpedrete, llegando a sumar más de 80 cantizales vivió durante décadas del oficio de la cantería. Pero no siempre fue este su motor económico, como toda pequeña población sus inicios fueron estuvieron en el sector primario, dedicándose a la agricultura, pero sobre todo a la ganadería, algo que todavía sigue manteniéndose, pero a niveles más reducidos que antaño.

La cantería fue algo muy importante para Alpedrete, es más, fue el oficio primario para el municipio durante décadas. Su piedra, más concretamente, el granito, fue utilizado en multitud de construcciones por el largo y ancho de la región madrileña, y sobre todo en los municipios colindantes. El Valle de los Caídos, el Antiguo Hotel París (hoy sede de Apple en Madrid), el Banco de España, el Palacio Real o las fuentes de Neptuno y Cibeles, todos estos monumentos tienen piedra extraída de las canteras de Alpedrete.

Lançon-Provence, al igual que su ‘hermano’ español, es un municipio antiguo. Sus actividades económicas también comparten sector, en este caso el primario. Este pueblo francés cuenta con varias canteras en sus alrededores que han servido para la construcción de otros edificios, como varios palacetes en la vecina Marsella. La del ganadero ha sido otra de las profesiones características de Lançon junto con el cultivo del olivo y la vendimia. Estas últimas actividades han sido, y son, primarias en el municipio. El olivo y la vid se extienden por todo el término municipal. Incluso la pérdida del oficio del cantero se está perdiendo en ambas localidades, aunque en Lançon estuviera menos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *