El “fenómeno Doña Manolita”: colas interminables y décimos de Navidad agotados

Como cada año, la administración de lotería número 67 de Madrid acoge visitantes procedentes de todas partes del mundo dispuestos a comprar un pedacito de ilusión y esperanza para el día 22 de diciembre

Vista de la entrada a la administración número 67 de Madrid, más conocida como "Doña Manolita"
Entrada de la administración número 67 de Madrid, más conocida como «Doña Manolita» | Fuente: P.R.R.

Javier es el último de la cola. Dice tener alrededor de 35 años – no quiere revelar la edad exacta – y ha aprovechado un descanso del trabajo un frío viernes de principios de diciembre para venir hasta Doña Manolita en búsqueda del 77.879. Al parecer, es el número de la Lotería de Navidad que juega su empresa este año y está agotado en todas partes, salvo en esta icónica administración madrileña. Lo que desconoce este joven son las cuatro largas horas de cola a la intemperie que le esperan hasta conseguir llegar a la ventanilla de la c/del Carmen 22. Nada más enterarse, reacciona con un espontaneo a la par que frustrante: “¡Ay! Me muero… Si yo nunca juego a esto, pero es el número de la empresa. Si no, no aparezco por aquí ni en broma”.

Con más de un siglo de historia a sus espaldas, una mezcla de tradición y fama hace que esta castiza administración de lotería sea la que más décimos venda de todo el país. Tanto es así, que desde el día 13 de diciembre se les acaba el cupo diario de venta antes del cierre. No es de extrañar teniendo en cuenta todos clientes que tiene procedentes de todos los rincones de la capital (Vallecas, San Martín de la Vega, Guadarrama), de España (Tenerife, Barcelona, Jerez de la Frontera) y también del mundo (Bogotá, Santiago de Chile, Lima). Sorprende encontrarse gente de todas las edades. Desde jóvenes de 18 años como Lorena y Paula, dos amigas que aguardan sitio en la cola para comprar un décimo encargado por la abuela de una de ellas; hasta ancianos de 85 como Juani, que llevan toda su vida acudiendo allí cada mes de diciembre pese a reconocer que «es tirar dinero a lo tonto» porque nunca les ha tocado.

Ni el frío, ni la lluvia ni el coronavirus han impedido que la gente adquiera sus décimos de Navidad en Doña Manolita. Miles de personas pasan a diario por la ventanilla de este famoso establecimiento situado a caballo entre la plaza de Callao y la Puerta del Sol ya sea para comprarse un décimo para ellos, sus familias o amigos. Aun así, Mihail, uno de los tres guardas de seguridad encargados de mantener el orden en la fila hasta el día 5 de enero, explica que «mucha gente se termina saliendo de la cola porque va muy lenta. Aunque es por culpa de la gente, que llega la ventanilla sin haberse pensado qué numero quieren ni cuántos décimos. Se tiran ahí 15 minutos mínimo».

Hay quienes llevan más de una década sin fallar a su cita anual con Doña Manolita, pero también los que desean probar suerte por primera vez. De entre los motivos que atraen a los transeúntes de las calles colindantes a la Puerta del Sol hasta este histórico lugar, hay uno que siempre se repite: «porque toca». Y es que han repartido 76 gordos de la Navidad a lo largo de toda su historia. Sin embargo, bien es sabido que la probabilidad de que te toque El Gordo de la Navidad en Doña Manolita es la misma que en una administración de lotería de Onil (un pueblo de Alicante), es decir, de una entre cien mil. «La alta posibilidad de que te toque es normal porque reparten muchísimos números», explica un matrimonio catalán a Madrilánea.

Imagen de Doña Manolita en 1953. | Fuente: Doña Manolita

Cabe destacar que son muchas las personas que reconocen no ser la primera vez que hacen la cola este año. Concha, por ejemplo, viene de San Martín de la Vega (Madrid) y confiesa que es la cuarta vez que hace la cola este año: «La última vez estuve cuatro horas». Pese a no haberle tocado «nada ni aquí ni en ningún sitio», esta madrileña de 59 años no pierde la esperanza y piensa volver el año que viene con la misma ilusión de los tres anteriores. ¡Quién sabe! Puede que Concha se haya marchado de Doña Manolita este año con El Gordo entre sus manos. El 22 de diciembre saldrá de dudas.

Una mirada a la historia de Doña Manolita

Doña Manuela de Pablos, más conocida como Doña Manolita, viene al mundo 1879 en el castizo barrio de Chamberí. Con apenas 25 años, abre su primera administración de Lotería en la calle San Bernardo. Pese a convertirse en una auténtica «diosa de la fortuna», la administración de Lotería número 67 de Madrid también ha tenido episodios negros en sus más de cien años de historia. En 1937, el establecimiento sufrió serios daños cuando fue bombardeado durante la Guerra Civil española.

Y es que sus comienzos no fueron nada fáciles. Fue después de un viaje a Zaragoza que Doña Manolita comenzara a repartir premios con bastante frecuencia, lo que supuso el rápido despegue y posterior consolidación de su negocio. Manuela falleció a principios de mayo de 1951 y sus restos descansan en la Catedral de La Almudena (Madrid). «Ayer perdió Madrid una de sus figuras más populares: Doña Manolita de Pablo, la famosa lotera de Gran Vía, de cuya mano esperaba toda España la caricia de la fortuna«, escribía ABC en su obituario por aquel entonces.

Un comentario en «El “fenómeno Doña Manolita”: colas interminables y décimos de Navidad agotados»

  • el 16 diciembre, 2021 a las 21:46
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    Estupendo artículo que refleja la realidad de la.administracion de lotería de Doña Manolita, donde la suerte siempre.o.casi siempre, por la.cantidad de números que ponen a la.venta, se detiene, y nos.da unos nuevos.afortunados.
    Doña.Manolita una tradición, como.bien se entiende en el.desarrollo del articulo de Patricia Romero, y aunque sea cuando fuere el.sorteo.a.celebrar, especial, extraordinario, de.navidad, del niño, sus.largas.colas.adornan las.calles.del.centro.de.Madrid

    Enhorabuena por.el.articulo, Patricia siga.usted escribiendo asi, detalle a detalle, según leía su artículo.me.hacia ver esas largas colas y me.hizo.creer que yo estaba en esa cola.
    Felicidades y le.auguro un futuro muy prometedor. Bravo

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