Quioscos en Madrid: adaptarse para no desaparecer

Los profesionales del sector achacan los malos números a la revolución tecnológica y al sesgo generacional

El quiosco de Montera 48, antes de que fuera desplazado de su ubicación en 2017 | Maya Balanya

“Los quiosqueros tienen muchas dificultades para que sus negocios sigan siendo rentables y puedan seguir abiertos”, afirman desde la Asociación de Vendedores Profesionales de Prensa de Madrid (AVPPM). El quiosco, como punto de encuentro local para la venta de la prensa escrita, se enfrenta a un futuro incierto, con la necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos con tal de no desaparecer. La AVPPM, que aporta asistencia legal y consejo a los quiosqueros, apunta que «el principal problema es la bajada en los números de ventas”. Esto habría llevado a muchos establecimientos a recoger sus expositores de forma definitiva ya que, como señalan, “todos cotizan en régimen de autónomos”.

Si bien a primera vista los datos no demuestran la crisis del sector, puesto que las concesiones otorgadas por el Ayuntamiento no han sufrido una caída pronunciada en los últimos años, hay que tener en cuenta que muchos de ellos, pese a aparecer en el registro, están cerrados y no desarrollan actividad comercial alguna. Habría que esperar a 2029, fecha en la que terminan las concesiones en vigor, para poder valorar el impacto real en base a la esta estadística. En este sentido, la variación en el número de afiliados a la AVPPM es mucho más descriptiva a la hora de apreciar la problemática. En 2008 la Asociación alcanzó su pico máximo de representados contando con un total de 800 establecimientos en Madrid. Hoy este número se ve reducido a 310, lo que supone un descenso del 86% en catorce años.

Factores de cambio

Entre los distintos factores que han provocado un descenso en la facturación de los quioscos y, en última instancia, el cierre de muchos de ellos, la AVPPM destaca el impacto de la revolución tecnológica. El ecosistema mediático cambió tras la irrupción de Internet, y los sectores que no han conseguido adaptar sus antiguos modelos de negocio a la nueva realidad encuentran muchas dificultades para sobrevivir.

Desde la AVPPM afirman que, aunque “el sentimiento general de los quiosqueros en vistas al futuro es negativo”, tienen ganas de avanzar en la adaptación para poder “seguir en las calles”. Existe aquí una contradicción en cuanto a la idea de adaptarse a la era digital y seguir vendiendo prensa en la calle. El encuentro entre vendedor y comprador se ha desplazado de la esfera física a la virtual, y la fusión actual entre los quioscos y las nuevas tecnologías no va mucho más allá de “conseguir ser visible en Google Maps”, como comentan en la Asociación.

Ante esta necesidad de buscar alternativas al modelo de negocio tradicional, el propio Ayuntamiento de Madrid lleva bastantes años tratando de facilitar la transformación a través de distintas modificaciones en la Ordenanza Reguladora de Quioscos de Prensa. Con la última revisión, de mayo de 2021, se permite que los establecimientos hagan publicidad de sus productos en formato físico y digital. En cambio, para la AVPPM, el cambio legislativo más importante, y el que más ha afectado estéticamente a muchos quioscos, es la ampliación de la gama de productos que estos pueden ofertar al público. “Ahora el quiosco no puede vivir solo de la prensa y de las revistas, necesita incorporar nuevos productos”, defienden.

Así, con el propósito de abrir el mercado y de acceder a un público distinto, muchos quioscos han incorporado a su catálogo de revistas y periódicos otros relacionados con los refrescos embotellados, clínex, mascarillas y todo tipo de artículos que normalmente esperaríamos encontrar en un bazar.

Sesgo generacional

Pero la cuestión no solo reside en el cambio tecnológico y la necesidad de revisar el modelo, los vendedores de prensa se ven afectados por otra cuestión difícilmente reversible: el sesgo generacional, los jóvenes no leen la prensa.

Según la plataforma Statista, en el año 2021, el 83% de los lectores de periódicos de tirada diaria en España fueron personas mayores de 35 años. Emilio, titular del quiosco situado en la rotonda de Cuzco, confirma la tendencia: “De los 40 años hacia abajo no compra nadie. Mis clientes son gente mayor”. Y, aunque dice no haber notado en exceso el descenso en las ventas al ser su zona una de las más concurridas de Madrid, advierte: “No hay reemplazo. Muchos de mis clientes fallecen o, al jubilarse, deciden abandonar la ciudad para irse a zonas menos pobladas donde no llegan los quioscos”.

Como manifiestan los profesionales del sector y sus representantes, la combinación entre el cambio en el medio y el cambio en los clientes ha puesto a los puntos de venta de prensa en una situación más que comprometida. Todo apunta a que el quiosco, en principio indisociable de la prensa en papel, tiene los días contados tal y como lo conocíamos. Con el paso de los años comprobaremos si su proceso de adaptación le permite sobrevivir o si, por el contrario, queda relegado a la categoría de reliquia.

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