Amapiano: el nuevo movimiento que pega fuerte en la noche madrileña

Malasaña es el escenario de una nueva tendencia en España que une música y moda afro, expandida globalmente gracias a los bailes y retos virales de TikTok

Asistentes a la inauguración de Zsongo en Club Malasaña | Andrés Gerlotti

Zsongo es una palabra de origen ghanés que significa punto de encuentro, el lugar donde todos pueden estar. También el nombre de una reunión que acaba de empezar en el número 23 de la calle San Vicente Ferrer de Malasaña. Son las doce de la noche y desde la puerta todavía no se escucha el amapiano, un estilo de música originado en Sudáfrica hace diez años. Sí unos gritos festivos que llegan desde el final de la calle, a la altura de Fuencarral. Con una entrada triunfal, los chicos Zsongo traen al centro de Madrid la nueva tendencia.

«No somos activistas, esta fiesta no tiene un significado político. La base es el arte: la moda y la música», afirma Lass Kemso, uno de los promotores del evento. En el interior de Club Malasaña se escucha música 100% africana y los asistentes liberan su creatividad mezclando lo nuevo y lo antiguo, la pasarela y el barrio. «Esto es lo que nos diferencia de los demás. Queríamos fusionar la cultura española con la de nuestra tierra», comenta.

Madrid, dado su carácter cosmopolita, ha recibido la influencia cultural de África desde hace décadas. Ya a partir de los años 60, tras la construcción de la base aérea de Torrejón de Ardoz, empezaron a llegar a la capital las influencias del primer rap, el funk o el soul afroamericanos. Estos estilos empezaron a extenderse en la comunidad, sin embargo, hasta hace bien poco los locales en los que se escuchaba música africana estaban ‘guetizados’. Ahora, y en gran medida gracias a las redes sociales, las nuevas corrientes han entrado de lleno en el mercado. «No somos pioneros en poner música afro en Madrid, sí en poner solo este género. Antes solo podías encontrar este concepto en Barcelona, ahora también aquí», afirma Lass. 

La moda como forma de expresión

El amapiano, nacido en Sudáfrica en 2012, bebe del dancehall jamaicano y del afrobeat, pero debe parte de su éxito a TikTok y a los retos y bailes virales de la plataforma. Su explosión, que ha llevado a encontrar el ritmo en lugares como Reino Unido, Bélgica, Francia o Finlandia, no se puede entender sin las redes sociales. Esto se debe a la relación directa entre música, forma de vestir y actitud, factores clave para tener impacto en la nueva era digital, y que convierten al amapiano en un auténtico fenómeno cultural.

Pape y Babac, modelos internacionales y promotores | Andrés Gerlotti

Así, traen a las calles de Malasaña la tendencia de las ciudades más importantes del mundo de la moda. El espíritu Zsongo transporta a París, Copenhague o Estocolmo, donde reside el estilismo de los protagonistas de esta nueva fiesta. «Gracias a nuestro trabajo tenemos muchas referencias del mundo de la moda y esto nos da la posibilidad de arriesgar», cuenta Pape, modelo internacional e impulsor del proyecto. La diversidad reina en sus looks y la importancia de valorar tendencias nuevas, poco comunes y muy distintas a las que ven en su día a día, hace que su estilo sea único. «Fusionamos lo más destacado de cada sitio en el que hemos trabajado y le damos forma como más nos gusta», señala Babac, también modelo y promotor. 

A través de su imagen, presente en campañas de Balenciaga o Shiseido, estos chicos permiten conocer y disfrutar de algo poco habitual en Madrid. «Somos una de las primeras generaciones afro que han crecido enteramente en esta comunidad y queremos mostrar parte de nuestra cultura», cuenta Pape. «Zsongo es más que un espectáculo. Es un movimiento con el que manifestamos que estamos aquí».  Insisten en que no han inventado nada, únicamente quieren extender sus raíces, mostrando «otra forma de entender la fiesta».

Su idea es llevar el movimiento a las distintas regiones de España y también al extranjero. Como comenta Lass Kemso, “a veces en nuestra posición no es fácil entrar en según qué círculos, pero no quiero victimizarme. Lo que hay que hacer es estar ahí, y al final todas las puertas se abren”.

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