La rehabilitación de la Casa de las Fieras 50 años después de su abandono

El foso de los monos en la casa de fieras | María Camila Triana

La Casa de las Fieras ha sido un lugar en el que se recuerda la historia; siendo uno de los primeros zoo de Madrid lo que resultaba en un extraordinario pasatiempo para los niños. Esmeralda recuerda que cuando era pequeña pasaba con sus amigos viendo a los felinos, monos, hipopótamos y elefantes. «Tendría unos 10 años, era un sitio divertido para nosotros, veían a los monos saltar entre su jaula mientras les lanzábamos cacahuates, aunque también tengo recuerdos no tan gratos como el león que apenas tenía la mitad de la dentadura». 

Pasaban los años y nadie se responsabilizaba de cuidar el lugar, entró en descuidado y desabastecimiento, los animales estaban en condiciones desgarradoras. Desde que el Retiro pasó a ser un sitio público no llegaba a sostenerse solo. Las jaulas se deterioraron y los felinos desprendían un olor fétido que tenían a los vecinos preocupados por las limpiezas del establecimiento. «El sitio daba mucha pena, no se comprendía que era lo que necesitaban los animales; estaban tristes, no se podían mover porque sus jaulas eran muy pequeñas, ahora que tengo conciencia realmente si era una bestialidad en la decadencia que los tenían», mencionó Esmeralda.

El zoo de Madrid inició con la llegada de Carlos III quien ordenó construir un parque de animales en lo que ahora se conoce como Cuesta de Moyano, antiguamente, este lugar formaba parte de los jardines del Palacio del Buen Retiro. Además, el parque era considerado el lugar de descanso de los antiguos monarcas, en donde esperaban pasar sus tiempos de ocio junto a los animales que eran acogidos desde Hispanoamérica.

A finales del siglo, se trasladó las instalaciones del zoológico a una esquina del Jardín del Retiro, y hoy en día podemos visibilizar algunas estructuras arquitectónicas de la época cómo lo son las jaulas, la leonera, el foso de los monos e incluso los pasillos y entrada principal de la Casa de las Fieras.

Fernando VII construyó las jaulas de los felinos en la conocida ‘La leonera’, un edificio de ladrillos y madera de dos plantas, era alargado con muchos bloques separados entre paredes. La planta inferior contenía las jaulas con rejas para los animales entre osos y leones, por otro lado, la planta superior era el lugar de descanso para la familia real y allegados de los monarcas. Entre las plantas había algunas ventanillas que permitían que los reyes vieran y dieran de comer a las fieras a su gusto. 

Imágenes de recuerdos de personas que estuvieron en casa de fieras en 1959 (libro de biblioteca) | María Camila Triana

En 1868 con la Revolución conocida como ‘La Gloriosa’, debido a razones políticas que provocaron el cambio del Estado, los militares destronan a la reina Isabel II, lo cual afectó el cambio y progreso que estaba realizando la soberana en la Casa de las Fieras. En consecuencia, el cuidado del parque pasó a manos del Ayuntamiento de Madrid hasta el día de hoy. «Era una zona muy bonita, cuando era niño recuerdo que se pagaban 3 pesetas para entrar al zoo, así se ayudaba al sostenimiento del lugar, no era nada fácil, porque los animales no tenían mucho espacio y vivían en condiciones putrefactas», mencionó Javier de la Puente, presidente de la Asociación de Amigos de los Jardines del Buen Retiro.

El fin de las fieras

En 1972 cerró la Casa de Fieras y fue trasladado a Casa de Campo. No bastaba ser un lugar diferente y que proporcionaba alegría a los niños sino que por falta de cuidado tuvo su peor devastación. Ahora no es más que el recuerdo de aquella época y que ha quedado sembrada en la historia de los madrileños. 

Hoy quedan algunos rastros del recuerdo. La antigua leonera es ahora la Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías que se inauguró en abril de 2013, intentando conciliar el placer de la lectura mediante la contemplación de la naturaleza del parque. 

El 25 de julio de 2021, el Parque del Buen Retiro es reconocido como Patrimonio Paisaje Cultural de la UNESCO, desde un principio la propuesta del proyecto de Jaime Nadal y Sebastián Araujo incluía sostener el estilo arquitectónico de los pabellones de la leonera e intentar lograr una rehabilitación en el que protegiera el edificio original. Por ello, en su interior aún lucen las ventanillas que separan las plantas, la entrada y salida de los felinos, y lo que antes eran las rejas, ahora es un cerramiento acristalado de salas de estudio. 

«A pesar de tener buenos recuerdos también me alegra que lo quitaran porque  no tenían tanto espacio y el olor en la ciudad estaba aumentando, recuerdo que hubo un movimiento social para que sacaran a los animales (…) ahora que habilitaron el edificio a biblioteca, tiene una proyección que contribuye a los jóvenes y a nosotros en el sector», afirmó Javier.

Recuerdos de casa de fieras escrito por personas que estuvieron en el antiguo lugar | María Camila Triana

En el 2015, la biblioteca abrió un espacio para que los visitantes escribieran en un libro las anécdotas que le dejaron la antigua casa de fieras. En ellos se podía leer inmemorables historias que dejó aquel lugar como la de Victoria «Todos éramos diferentes, la vida sencilla, los paseos sin prisa. Era nuestro retiro y nuestra Casa de Fieras, la nostalgia de aquellos años siempre estará en mi corazón».

Entre páginas del libro ‘Cuéntame’ de la biblioteca está la historia que deja el zoológico del Buen Retiro donde se encuentran anécdotas de amor, felicidad, niñez, tranquilidad pero sobre todo los recuerdos de aquellos pequeños que tienen en su mente el ruido de las grandes fieras.

 

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