Códigos QR: la nueva llave a la noche madrileña

Las ventajas de este método han revolucionado el sector del ocio nocturno debido a la mejora de las condiciones de acceso a las discotecas

Jóvenes enseñando sus códigos QR para acceder a una discoteca en Madrid | Enia Gómez, Amina Ould

Adentrarte actualmente en el ocio nocturno madrileño puede conllevar sorpresas que uno no espera. La manera de acceder a una de las más renombradas discotecas de la ciudad, tales como Panda Club, Teatro Kapital o Teatro Barceló, ya no es la habitual. Antes de la nueva normalidad, los jóvenes podían asistir a cualquier hora y cualquier día a este tipo de establecimientos, realizar colas kilométricas y, finalmente, acceder mediante una entrada física que obtenían, a través del portero de la sala, con pago convencional. Con la irrupción del Covid-19, que obligó a cambiar el método de pago para dar paso a las tarjetas de crédito, y con ello el de reservas y compras de entradas, este tipo de locales nocturnos optó por crear un modelo de acceso anticipado en el que garantizara a las discotecas un mínimo de afluencia: el uso de códigos QR

Este método para acceder a las discotecas madrileñas ha llegado para quedarse. Dos filas son las que se forman en las entradas de estos grandes establecimientos nocturnos. Una de ellas es presidida por la ligereza y la rapidez. Los asistentes enseñan su teléfono móvil y acceden con prioridad mientras que en la otra, conformada por una extensa cola, decenas de jóvenes esperan impacientes la entrada al lugar que han elegido para divertirse con la inquietud de si esa noche, finalmente, podrán acceder al lugar. Muchas salas cuelgan el cartel de aforo completo días y semanas antes de la celebración del evento, lo que supone que muchos de ellos opten por renovarse y utilizar estos códigos. 

Esta nueva alternativa es la que actualmente determina quién puede acceder y quién no a los grandes establecimientos nocturnos. «El QR te llega a tu móvil en el momento en el que compras la entrada mediante bizum, tarjeta de crédito o algún otro medio de pago online, lo presentas en la puerta y accedes. Debido a esto, la venta en mano ha caído mucho. A nivel internacional la mayoría de discotecas han implementado ya el uso de estos códigos», expone Joaquín Boadas, secretario general de ‘Spain Nightlife’. Asimismo, este modelo conlleva, como habitualmente, el derecho de admisión. Quien no cumpla con estas normas, impuestas por las salas a las que se acceden (el asistente presenta actitudes agresivas, se encuentra ebrio o bajo efectos de drogas), no entrará en dichos establecimientos aunque haya obtenido el código QR con antelación. 

Una práctica en aumento

Este método no es ninguna novedad. «Teatro Kapital ya contaba con esta opción de venta anticipada online», explica Gonzalo Cerezo, empresario de ocio y eventos. Sin embargo, «la gente era reacia a pagar», continúa el relaciones públicas. Esta situación tuvo su punto de inflexión durante la pandemia del Covid-19. El límite de aforos al 50% obligaba a tener la entrada previamente si no se querían quedar fuera. Por ello, desde la reapertura de las discotecas y salas con todo su aforo en 2022, aumentó un 30%, según indican desde la organización ‘Spain Nightlife’, asociada a Círculo de Empresarios Ocio Nocturno y Espectáculos de Madrid

Esta forma de cobrar las entradas continúa siendo complementaria a la venta en puerta. Sin embargo, la venta anticipada, que democratiza el acceso a los establecimientos, no concuerda con la idea de fiestas más elitistas de la capital. «Aún hay salas que no permiten este método para cuidar a su público», indica Cerezo. 

Cola de jóvenes esperando a entrar en la discoteca Panda Club | Enia Gómez, Amina Ould

El salto tecnológico que ha dado el ocio nocturno en la capital contenta tanto a empresarios como a los jóvenes, que han encontrado con esto una manera de asegurarse el pase al establecimiento, evitando largas colas de incertidumbre. Ahora ya no solo se aseguran esta entrada, sino que en el caso de querer un reservado, a través de un plano de toda la sala, pueden elegir dónde quieren situarse e incluso el número de botellas que van a consumir. 

Teresa Muñoz y Julia Sánchez esperan la cola en Panda Club. No tienen entrada anticipada, pero sí la posibilidad de pasar gratis a la discoteca gracias a unas listas a las que se han apuntado online. La única condición: intentar estar dentro antes de la 01.00 horas —si no tendrían que pagar en puerta— y haber subido un ‘flyer’ a su perfil de redes sociales con seis horas de antelación. El principal método de difusión de esta práctica es Instagram y grupos de WhatsApp, algo siempre había existido, pero digitalizarlo ha facilitado el trabajo tanto a los relaciones públicas como a los mismos jóvenes, a los que se les indica previamente el precio, la hora o las copas que se incluyen. 

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