Madrilánea

Europa avanza… ¿Hacia el precipicio?

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Es curioso, pero hacía tiempo que la Unión Europa no daba un volantazo tan rotundo como el pasado 9 de diciembre y puede que lo haya hecho en dirección contraria. 23 países abrazaron sin pestañear la austeridad promulgada por Merkel y otros 3 dejaron la puerta abierta a una unión fiscal y monetaria como nunca ha conocido el Viejo Continente. El constante compromiso con excepciones del que ha disfrutado el Reino Unido desde que ingresara en el club llevaba tiempo pidiendo un portazo como el que ha recibido David Cameron en las narices, pero los mercados (¡Ay! Los mercados) pensarán…

Sarkozy recibe a Merkel en una visita al Palacio del Elíseo. Por Reuters

Es curioso, pero hacía tiempo que la Unión Europa no daba un volantazo tan rotundo como el pasado 9 de diciembre y puede que lo haya hecho en dirección contraria. 23 países abrazaron sin pestañear la austeridad promulgada por Merkel y otros 3 dejaron la puerta abierta a una unión fiscal y monetaria como nunca ha conocido el Viejo Continente. El constante compromiso con excepciones del que ha disfrutado el Reino Unido desde que ingresara en el club llevaba tiempo pidiendo un portazo como el que ha recibido David Cameron en las narices, pero los mercados (¡Ay! Los mercados) pensarán que éste no era el momento. ¿Serán las medidas para salvar el euro lo que entierre un palmo más a Europa?

Recapitulando. Las áreas en las que más se estimula la economía son más susceptibles de atraer el dinero de los mercados. Por contra, los inversores que miren hacia nuestro continente verán un conjunto de países en los que los recortes presupuestarios y el techo de gasto van a dominar cualquier conversación económica. El comedimiento era necesario y las sanciones a los descuidados inevitables, pero al mismo tiempo Europa debe aceptar que previo paso a la recuperación vendrá una recesión aún más profunda.

La señal está en Francia, donde Sarkozy ha visto cómo la calificación de sus bancos más importantes ha bajado esta semana. El país vecino sigue temiendo por su Triple A pese a ser la segunda economía más poderosa de la eurozona. A modo de torniquete lleva tiempo reclamando la intervención del BCE, pero Merkel ha vuelto a cerrarle esa puerta. De Bruselas ha salido el fondo permanente que empezará a actuar en julio, pero su potencia de fuego (500.000 millones de euros) será insuficiente en caso de tener que salir al rescate de Italia y España. Ni las aportaciones al FMI (200.000 millones) aportan esa garantía. ¿Qué razones hay para hablar de estabilidad?

El otro salvavidas posible es la venta de deuda pública, pero el ascenso de la prima de riesgo pone cada vez más en peligro de colapso la economía. ¿Qué hacer si los acreedores empiezan a reclamar su dinero? Para curarse en salud el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, propuso los eurobonos. De nuevo la misma protagonista, Angela Merkel, los ha aparcado. En una demostración de lógica, la canciller alemana no quiere que sea su país quien se haga cargo del derroche ajeno. Decisión entendible para todos menos para los mercados, que podrían apartar la vista de la eurozona y buscar seguridad en otra moneda.

Ocurra lo que ocurra, el Reino Unido lo verá desde la orilla. La mayor integración fiscal y económica traía consigo la amenaza de un impuesto sobre las transacciones financieras, último interés para la Bolsa más importante de Europa. David Cameron se quedó sin salvoconducto y fuera del acuerdo, lo que le costará peso específico en la Unión y un debate interno de Gobierno, pero le pondrá a salvo del peligro de recesión. Porque Europa ha avanzado en Bruselas, pero enfrente estaba el precipicio.

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