Madrilánea

El recuerdo de su vejez

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Ríos de gran caudal recorren sus manos llenas de marrones manchas, como montañas que rodean el cauce fluvial   En su frente se marcan senderos Como grietas que surcan la tierra, de suelo árido y reseco   Sentado en un banco Disfruta del sol de la mañana Su cara está morena Y sus ojos No ven más alla, Confunde de cerca a su nieta   Su sordera le inquieta, Ni con el pequeño aparato Introducido en su oído existen palabras nítidas   Su chaqueta gris, Y su bufanda de cuadros rojos para el invierno   El bastón de madera de…

Vejez. Por David E. Merino

Ríos de gran caudal

recorren sus manos

llenas de marrones manchas,

como montañas

que rodean el cauce fluvial

 

En su frente se marcan senderos

Como grietas que surcan la tierra,

de suelo árido y reseco

 

Sentado en un banco

Disfruta del sol de la mañana

Su cara está morena

Y sus ojos

No ven más alla,

Confunde de cerca a su nieta

 

Su sordera le inquieta,

Ni con el pequeño aparato

Introducido en su oído

existen palabras nítidas

 

Su chaqueta gris,

Y su bufanda de cuadros rojos para el invierno

 

El bastón de madera de pino le guía

Le ayuda a palpar lo que sus ojos

Casi ciegos, no le alcanzan ver

 

Sus canciones,

alegres y sin sentido,

hablan de su canario,

colgado en una jaula

en una de las paredes verdes

de la cocina

 

Su carácter,

lleno de nervio y disciplina.

Su vida,

Llena de historia y cruda vivencia

 

El recuerdo inmortal

Que perdura

En mi memoria

Foto: David E. Merino

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