90 mile beach, New Zealand. Por M.Pina

90 mile beach, New Zealand. Por M.Pina

Silencio. No hay nada o está lleno. El silencio tiene sonidos, un sordo escucha el silencio. El silencio angustia, acorrala, tranquiliza o desborda. El silencio tiene sonidos.

Hablaba Saramago sobre la ceguera pero nadie lo hace sobre la sordera. Dicen los Testamentos que es ciego el que no quiere ver. Para mí, es sordo el que no escucha el silencio.

Cierra los ojos, escucha; tápate la nariz; escucha; ponte tapones y escucha. El silencio suena. No es la nada. La niebla y el silencio se parecen, esa ceguera blanca de Saramago es el silencio del que hablo; el que saca lo que todos tenemos dentro. El silencio tiene sonidos, el silencio tiene sentimientos y el silencio tiene palabras.

Todo ayuda a que suene el silencio. En la biblioteca suena a nervios. En la iglesia suena a fe. En la cama, suena a todo.

El silencio tiene sonidos. El silencio es caprichoso, ¿cuántas historias terminaron con un silencio? el silencio es tan sonoro que es una respuesta a una pregunta. El silencio es jurídico, es un silencio administrativo. El silencio es también una dictadura. ¿A qué sonaría un campo de concentración?, escuchalo.

El silencio reconforta el alma, la apacigua; porque el silencio te susurra (cuando lo escuchas) que todo estará bien. Porque, mientras escuches el silencio, estarás vivo.

El silencio tiene sonido, tiene peso, tiene vida. Cállate y escucha.

Tags: , ,

Sin comentarios.

Deja un comentario

Enrique de Aguinaga: «Nunca he dejado de luchar por la profesionalización del periodismo»

Entrevista con Enrique de Aguinaga, creador del Máster de Periodismo ABC-UCM en 1989

La sobriedad de Madrid

Desde la antigua puerta de Segovia, la ciudad muestra su rostro más austero y señorial

Donde policías y erasmus conviven con bohemios

Una pareja italiana discute por un amor interrumpido mientras una patrulla rodea un coche estacionado en la calle de Atocha

La doble vía de la puerta de San Vicente

Entrar a Madrid desde su punto más bajo permite alcanzar la cota de Sol con orgullo de «gato»

Entre los oscuros muros de Lavapiés

Cuando baja el telón del día emerge la intrahistoria de Lavapiés: manteros de camino a casa y muchachos recreándose con el deporte rey

Una noche mágica y una resaca merengue

Conmemorar la victoria española y rendir honor a Fernando VII. Esa era la ocupación original de la que hoy conocemos como Puerta de Toledo

Cuando Madrid concede nuevos recuerdos

Caminar por Madrid es como perderse entre sueños y vidas que no son las tuyas. Entre recuerdos del pasado y la incertidumbre de un futuro más próximo de lo que quiero pensar

La improvisación y la tenacidad de Madrid

Desde San Bernardo a la Puerta del Sol, las historias que se enroscan en las esquinas mantienen vivas las palabras de Ramón Gómez de la Serna

Princesa tiene un olor especial

A las once de la noche, la calle Princesa es una sucesión de espectros que no cobran vida hasta llegar a la Gran Vía, señora de la vida madrileña

La desangelada escalinata de Alfonso, el fotógrafo

Donde solo había sombras, el sórdido rincón dedicado a Alfonso, el fotógrafo, devolvió sentido a la ciudad que yo recordaba. Puesto que hay más calles que longanizas, no debería ser legal dedicar a nadie una mísera escalinata

El gigante con vistas al oso y el madroño

Desde las alturas, cuatro caras porcelanosas observan la fortaleza, justicia, templanza y prudencia de los ciudadanos

Fuencarral apático

Uno puede pasar dos veces por allí y tener la sensación de caminar por dos calles distintas. Las tiendas cierran a tan solo un mes de abrir y los bares cubanos conviven con comercios nórdicos