La goleada se cura con humor


Recibir cinco goles del Campeón Mundial de Fútbol y no quedar deshecho de ánimos mientras ves el partido en un bar madrileño
Entre españoles Fotos por A. Fernández

Entre españoles. Fotos por A. Fernández

España y Venezuela se enfrentaron el 29 de febrero en un partido de fútbol amistoso. La cuenta quedó 5-0 a favor de los ibéricos. Cada gol que propinaba España se sobrellevó por la «hinchada» venezolana con un chiste. La goleada al final no dolió tanto.

Salí de Canillejas junto con Alejandra, una venezolana que estudia Geografía y que estaba de vacaciones en Madrid. Teníamos que llegar a las 21:30 –cinco horas menos en Venezuela- a Malasaña en Molly Malone, el primer pub irlandés oficial de la cerveza Guinnes en Madrid. Allí se transmitían tres juegos en simultáneo. En una sala televisaban Alemania contra Francia (0-2), en otra el Argentina enfrentada a Suiza (3-0) y en la pantalla más grande el que más expectación despertaba entre los parroquianos: España y Venezuela. Carolina, quien hizo la invitación al bar dos días antes del partido y que llegó desde Caracas hace un año para estudiar un Máster en Periodismo Deportivo, estaba rodeada por cuatro amigos españoles en una mesa frente al gran televisor. Ella iba con la segunda camiseta oficial de la «Vinotinto» —este es el nombre coloquial de la selección venezolana. Yo iba de paisano, sin uniformes o bufanda que delatase mi condición de venezolana.

Comenzó el partido. Emoción entre los venezolanos presentes –se dice que son impuntuales y la mitad del grupo invitado llegó después del inicio del partido-. En el bar decidieron no colocar el sonido de la retransmisión porque se mezclaba con el de los otros partidos. En su lugar sonaba música lounge. Carolina coreaba versos del himno nacional de Venezuela. «Gloria al bravo pueblo (…)» entonaba mientras los españoles en el local le veían con extrañeza.

Pitido inicial

«Vamos perdiendo», decían entre risas

España estrenaba uniforme azul celeste y desde los primeros minutos dominaba claramente el encuentro que se celebró ante 25.000 espectadores en el estadio de La Rosaleda, Málaga. Según el recuento final, los anfitriones hicieron 919 pases frente a 291 de los visitantes. Iniesta y Silva de España hicieron varios disparos a puerta que no entraron por casualidad. Diógenes, otro venezolano que llegó con una amiga, se sentó en una mesa cercana. Ante cada intento de España él, se levantaba de la silla, se mordía las uñas y elevaba la voz. Ante una falta «vinotinto», Carolina vociferó al televisor: «Pégale, que ese no es familia tuya», lo que desató la risa de la concurrencia.

Un balonazo de Silva se estrelló en el larguero latinoamericano. Se escuchó un «Ufff» de alivio en el bar. Mientras, Manuel y Luis, españoles, decían que esos balones tenían que haber entrado. Cristina, otra de las locales apuntaba: «Ustedes viven este juego como si fuese una final de copa». Yo le confirmé con la mirada. Al minuto 27 Casillas detuvo uno de los únicos cuatro tiros a puerta que hizo Venezuela en todo el partido.

Elisa y Aníbal, venezolanos recién casados que vinieron a estudiar máster en Madrid saludaron al grupo y preguntaron por qué no había narración del juego. Alejandra revisaba los comentarios en Twitter y comentaba que estaban divertidos. En el minuto 36 llegó el primer gol de España en las botas de Iniesta. Balde de agua fría. Los españoles celebraron muy poco, con timidez, como si no quisieran ofender. Uno de los camareros se animó y tocó una campana. Tres minutos después llegó el segundo balde de agua fría, gol de Silva. Empezaron a aparecer las caras largas. Diógenes buscó el chiste: «Los dejamos ganar, para no humillar a los campeones».

En el minuto 43 Miku Fedor, delantero del Getafe se hizo con el balón de contragolpe, estaba solo con el portero. Los fanáticos vinotintos nos levantamos de nuestros asientos, decíamos «Vamos». Era una estupenda oportunidad de remontar, pero Miku se enredó con el balón y cayó al suelo. Los reclamos al televisor crecieron. «Malo! Por eso es que juegas con el Getafe», gritó alguien que ocasionó risas en el local.

Momento del Soldado

Después de la goleada

En el descanso llegaron cuatro compatriotas más. Leonardo, estudiante de máster en Creatividad y publicidad, llevaba la camiseta oficial vinotinto: «Cuando llamé iba 1-0», dijo, alguien le actualizó el resultado. Comenzó el segundo tiempo y los jugadores venezolanos seguían sin una estrategia clara. Soldado, que sustiyó a Llorente se aprovechó y en el minuto 53 anotó el tercer gol. Se empezaron a animar los españoles en el bar. Una pequeña rutina: silbido español y campana del bar. «Creo que vamos a salir humillados», fue la frase que pronunció Diógenes ante del cuarto gol, también obra de Soldado tras una sucesión de errores de la defensa venezolana. La preocupación se instaló entre los visitantes. «Sunshine reggae» de Laid Back era la banda sonora. «Don’t worry, don’t hurry, take it easy (No te preocupes, no te apures, relájate)».

Para el minuto 60 la posesión del partido estaba 73% a favor de España. «Que pena», decía Alejandra. En Venezuela la palabra pena se usa como sinónimo de vergüenza. Soldado se fue solo con el balón, estaba cara a cara con Dani Hernández, portero venezolano pero nacionalizado español. Amorebieta, jugador del Athletic de Bilbao, también nacido Venezuela pero nacionalizado en España, se fue tras Soldado, le agarró de la camiseta y lo derribó. El árbitro letón Treimanis le sacó tarjeta roja directa y cantó penal.

La tensión se adueñó del Molly Malone. Yo mordía mis uñas, Alejandra confesó su nerviosismo, Carolina gritaba «¡Vamos!», Leonardo se puso de pie. Pitó el árbitro, Soldado pateó y Dani… detuvo el disparo. (Silencio intencional).

El bullicio estalló. «¡Siiiiii!», rugíamos algunos. «¡Vamos, no joda!», gritaba alguien. Nos abrazamos, aplaudimos, saltamos de las sillas, chocamos las palmas. La celebración fue mayor que la cualquiera de los goles españoles. Había alegría en el bar. Las carcajadas llegaron al minuto después al ver que el marcador seguía 4-0. Luis, el español nos contemplaba atónito: «No me quiero imaginar cómo vais a celebrar un gol», dijo. Empezó a sonar «Welcome to the jungle» de Gun’s n Roses.

Diógenes hizo cálculos: «Quedan 14 minutos. Podemos empatar a un gol cada tres minutos. Claro que podemos». «Yo sólo quiero un gol» decía Alejandra. No llegó ninguno para Venezuela. Soldado remató y anotó el quinto gol al minuto 84. No había nada que hacer. En el bar sonaba ahora la estrofa «I’m a jerk / Life’s not fair (Soy un tonto/ La vida no es justa)» de «She Loves me not», de Paparoach. Pitido final. Carolina puso la reflexión: «Así no llegamos a ningún Mundial». Leonardo apuntó entre risas: «Ese árbitro está vendido. Esto el culpa del Villarato». «Uff, menos mal no había sonido», replicó por su parte Diógenes.

Alejandra se reía e imitaba entrenador vinotinto, César Farías: «Venezuela lo único que pide es respeto» y añade en tono de decepción: «Me dio pena la goleada». La humillación de ese 5-0 transcurrió entre chistes mientras el grupo comía pizzas por un euro. Alejandra y yo retornamos a Canillejas. En la salida del metro nos encontramos con un venezolano. Llevaba la gorra oficial vinotinto, expresión triste pero nos vio y nos regaló una sonrisa. Al final siempre queda la sonrisa.

Penitencia: Usar la camiseta del ganador

Ficha técnica

España                         Venezuela

—Ranking Fifa:                                1º— ————————– 46º

—Director Técnico:   Vicente del Bosque———————–César Farías

—Peor posición:         25º (1998)———————————-129º (1998)

—Goleador:       David Villa (51)—————————Giancarlo Maldonado (22)

—Mejor resultado: 13:0(Bulgaria)———————–1-7 (Puerto Rico)

—Peor resultado: 1-7(Inglaterra)————————-0-11(Argentina)

 

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Texto por: Andrea C. Fernández S.

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