Madrilánea

Por la boca vive el lobo

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Ramón Lobo visita a los alumnos del Máster ABC. El veterano periodista, reportero, bloguero y escritor nos transmite su visión de la profesión y de la vida y nos carga de consejos útiles para llevar en la mochila.

Ramón Lobo muestra sus garras a los monsterópodos de ABC. Foto: Isabel Miranda

Ramón Lobo muestra sus garras a los monsterópodos de ABC. Foto: Isabel Miranda

Lobo es buen apellido para un periodista. Y más si se dedica al periodismo de guerra. El lobo es un animal solitario, seguro de sí mismo, que sabe defenderse solo pero también atacar cuando llega el momento. El lobo es un cazador y un depredador. El periodista es un cazador de historias.

 Ramón Lobo (1955) reúne las cualidades del lobo: dominio, independencia, instinto, olfato. Y eso le ha permitido desarrollar una enjundiosa carrera como cronista de guerra, fundamentalmente en El País. «Todos somos supervivientes». A pesar de haber metido el pellejo en las guerras balcánicas, orientales o africanas, él ironiza con que nunca ha pasado «tanto miedo como ahora».

 El periodismo, desde luego, vive una época de cambios. Pero los cambios nunca se sabe si son a mejor o a peor. Internet no acaba con el periodismo, sino que cambia el enfoque. Simplemente estamos en un periodo de transformación brutal de este negocio. Es palabra de Lobo.

 La televisión no es gratis, solo se paga por otro lado. No se debe colgar en la red lo que después se va a imprimir en papel. Por eso casi ningún medio utiliza a tope Internet. Y nadie ha dado con la varita mágica del futuro. Por boca de Lobo.

 La calidad requiere tiempo, experiencia, y paciencia. Tenemos que volver a nuestras esencias. Una de ellas es pensar. La otra: comprobar, comprobar, comprobar. Lo único que nos protege es el prestigio. Primero, el del periódico, después, el del periodista. Nos distingue la capacidad de jerarquizar las noticias y de dar contexto. Consejo de Lobo.

 Siempre habrá gente dispuesta a pagar por información de calidad y gente dispuesta a hacerla. Pero no se pagará por corta y pega. Si renuncias a estar en el sitio renuncias a mucho. Es mejor ir allí y partir de la experiencia directa. Es advertencia de Lobo.

 Ya no se cuentan historias. Pero un periodista puede trabajar en cualquier circunstancia. No importa cuántas veces rompas un papel. Hay que elegir una profesión y luchar por ella. Esto es una maratón, no los cien metros lisos. Visión de Lobo.

 Esto es un tobogán, se sube para bajar y se baja para volver a subir. No desprecies a quien te cruces. Vales lo que vale tu último reportaje. Pórtate bien con los tuyos: los lectores y los compañeros. Compite contra la historia, porque esa te vencerá casi siempre. Cuando la ganes tú a ella, ese viaje habrá merecido la pena. Evoca Lobo.

 El talento nunca es suficiente porque no cotiza al alza. Puede ser peligroso si sirve para que te echen. Pero con talento se puede hacer cualquier cosa. Sé honesto e independiente. Honesto, pero no imbécil. Lo peor de un periódico es no ser honesto con sus lectores. Gime Lobo.

 Ten paciencia para descubrir las preguntas. Guerra al periodismo de declaración. El número de corbatas partido por el número de páginas te da el Índice del Aburrimiento. Somos los fiscales de la sociedad. Toquemos la moral al poder. Aúlla Lobo.

 De nuevo, paciencia, pero no demasiada. No seamos corderos (los lobos se los comen). En España lo que no somos es maduros. La vida hay que medirla cada cinco años. La crisis es un problema mayor para los de su camada que para la nuestra. En periodo de formación, el ocultamiento está justificado. Lo que se pierde en dinero, se gana en libertad. Por la boca vive el Lobo.

El veterano periodista nos dejó un buen puñado de experiencias. Foto: Iván Gurrea

El veterano periodista nos dejó un buen puñado de experiencias. Foto: Iván Gurrea

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