Mongolia: «No hacemos chistes, sino humor político»


Eduardo Galán, cofundador de la revista, explica las claves de su éxito y analiza la situación actual del Periodismo
Eduardo Galán posa con una de las polémicas portadas de Mongolia

Eduardo Galán posa con una de las polémicas portadas de Mongolia

Hace apenas un año que salió al mercado, pero Mongolia ya ha demostrado ser capaz de romper moldes. En plena crisis de los medios tradicionales y en medio de una revolución digital, Darío Adanti, Fernando Rapa, Eduardo Bravo, Pere Rusiñol, Gonzalo Boye y Eduardo Galán decidieron sacar una revista satírica, «algo que ya estaba desfasado», y en papel. «El papel nos permite hacer gamberradas que en internet no serían posibles”, justifica entre risas este último, que en la mancheta figura como «Imperator» pero que, como todos en Mongolia, es una mezcla entre community manager (responsable de redes sociales), repartidor, reportero y comercial. Más serio se pone a la hora de hablar de la situación actual del Periodismo: «Uno de los grandes problemas actuales es que la gente escribe mucho más de lo que lee».

 ¿Por qué «Mongolia»?

Como sabes, ahora todas las historias tienen veinte mil opciones, lo típico del posmodernismo… cada vez que nos preguntan de dónde viene el nombre de Mongolia decimos que hay dos respuestas. La primera es de una noticia del ABC, que en el año 1955, cuando España entra en la ONU, el voto de Mongolia es decisivo, alineándose en contra del bloque soviético. Nosotros decimos que, si Mongolia nos ha metido en esto, que por Dios nos saque.

La segunda es más mundana: el hijo de nuestro director de Arte –aquí no tenemos cargos, tenemos funciones diferentes, pero no cargos- Fernando Rapa, pues su hijo Teo tiene una bola del mundo. Entonces hizo ¡plas! y paró el dedo en Mongolia. Y de ahí el nombre. Imagínate que hubiese parado el dedo, por ejemplo, en Huesca. Y nos llamásemos Huesca. Hubiese sido muy jodido.

¿Os decían que estabais locos por sacar una revista en papel en plena era digital?

Te lo puedes imaginar… una revista satírica, y en papel. Nos llamaban de todo. Nadie lo veía claro. En España ya no hay revistas satíricas… y el papel ¡Pero si el papel está muerto, que nos lo dice Juanlu Cebrián! Pero nosotros pensamos: no sabíamos cómo monetizar un medio digital, cómo conseguir dinero. Y además hay que estarlo alimentándolo permanentemente.

 Nosotros lo único que conocíamos era el papel… en la revista Cinemanía, en La Nueva España, en Prensa Ibérica… Mis compañeros… Darío Avanti ha estado toda la vida en ilustración en el Jueves, en la MTV…. Y Fernando Rapa, nuestro director de Arte era de Público, Eduardo Bravo, fue redactor jefe de la Revista Visual… el único que no tenía relación con prensa era nuestro editor jefe, Gonzalo Boye, que también es abogado.

Queríamos ver cómo ganar el dinero mínimo para sacar adelante una pequeña empresa de seis personas. En digital no sabíamos cómo hacerlo, porque en internet necesitas alimentar la máquina constantemente. Es muy difícil. Un medio de personas, pequeñito, no sabíamos cómo se puede vivir sin papel.

Y luego, la publicidad en internet… sube en Google, pero para nosotros es durísimo. En cambio, en papel nos entra publicidad. También que somos unos enamorados del papel- Nuestras referencias son la revista Barcelona, el Papús… que estaban olvidadas, y tratamos de reivindicarlos y recordarlos como se merecen. A el Papus en la transición le pusieron una bomba y murieron varias personas… aunque claro, no hay que morir por estas cosas.

¿Por qué decidieron sacar ahora una revista satírica?

 Las manifestaciones culturales se generan en un determinado tipo de sociedad. Una sociedad convulsa genera un tipo de representaciones o de medios culturales, y una sociedad más tranquila otros. Eso es marxismo de primero. En un momento en el que la sociedad está más convulsa… Es lógico que en los años setenta hubiera una explosión de revistas satíricas, por los cambios políticos, con el auge del Felipismo y el Aznarismo desaparecieron, salvo El Jueves.

 Nació una que se llamaba El Virus Mutante, que duró nada, en los años finales de Aznar. La idea era que la sociedad en la que vivimos, en la que se está desmontando todo, valía para la sátira. Creíamos también que la sátira no es humor, no son chistes, sino comentario político. Puede haber algún chiste, pero la revista es comentario político. El humor es una herramienta para denunciar cosas, para ir más allá.

 ¿El humor permite decir cosas que de otro modo no se podrían decir?

Sí, y también resaltar cosas que de otro modo el lector no le presenta atención. Nosotros lo que tratamos es desde nuestra perspectiva –escribimos desde una ideología que tratamos de refrendar con hechos-. Lo que hacemos desde nuestra ideología y mediante el humor es resaltar esas cosas que pasan desapercibidas por la sobreinformación. O criticar automatismos de la sociedad que creemos que son locos. Por ejemplo: tuvimos un incidente con la Macarena; loa macarenos nos decían que habíamos insultado a su madre. No: ¡eso es un trozo de madera! ¿Cómo va a ser tu madre?

Esos automatismos a veces son sangrantes, como en el caso de la religión. O muy evidentes.

Entonces lo de «Sin mensaje ninguno», el lema de la revista…

Eso es una ironía extrema. Por supuesto que tiene mensaje. En nuestro decálogo, en el Libro Rojo, decimos que “no somos ni de izquierdas ni de derechas, repetimos, no somos de derechas”. Tratamos de utilizar la ironía al máximo para mandar un mensaje muy marcado. Somos internacionalistas y ateos. Ni vascos, ni asturianos ni nada. Yo me siento más cercano a Bob Dylan que a Juanín de Nieves, que era un cantautor ciego de Asturias, donde nací yo. Entonces dices: ¿Qué es esto de la esencia nacionalista, si mi tatarabuelo era yo qué sé qué?

Nuestro mensaje está claro y no lo escondemos. Lo peor que puedes hacer es ocultarlo. Determinados periódicos de derechas no engañan a nadie, dejan claro que son de derechas y católicos. Yo sé qué me voy a encontrar si lo compro. Tienen claro el mensaje. En cambio otros periódicos dicen que son de izquierdas y luego ejecutan un ERE brutal pese a que su Consejero Delegado ha ganado doce millones de euros en el ejercicio de 2011.

Como ves, lo de sin mensaje ninguno, nada. Hay que tener mensaje. Una revista satírica, sino tiene mensaje, está muy equivocada .

En este año que lleva Mongolia… ¿Alguna vez os han llamado y os han dicho: esto no sale?

Nosotros tenemos una libertad: somos pobres y no tenemos nada que perder. El único límite es la cárcel y la multa. Y luego, en determinadas situaciones tener cuidado. Un ejemplo clásico es el 11M: ahí en nuestra opinión hay cosas denunciables sobre cómo se ha manejado. Entonces para manejar eso hay que tener mucho cuidado en el lenguaje, para no caer. O en la violencia de género, no hay que ser como Toni Cantó…

Hay que informarse mucho antes de hacer sátira. Pero eso no significa ponerse límites, solo significa que lo tienes que hacer muy bien.

El límite es la cárcel. El único límite que tenemos es el legal. En el último número que hemos publicado, el de los tomatazos, hay una página que es especialmente significativa: una entrevista a Dios. Le entregamos al abogado la página –el abogado lee todo antes de publicarlo- y nos la devolvió tachada, incluyendo los titulares, porque podrían acusarnos del delito de “Ofensa contra los sentimientos religiosos”. Y le dijimos: Gonzalo, no la vamos a volver a hacer.

Asique lo que hicimos es sacar la página tal y como la tachó Gonzalo, y con la frase “Vais presos” en el margen, con su letra. Ahora bien, publicarlo es delito. Pero no mandarlo de forma privada. Asique hemos indicado que, si nos mandas un correo electrónico con el asunto “Penedicto” y un texto que nosotros pedimos que escribas, te respondemos con la página completa. Si nos lo mandas con alguna errata te lo hacemos repetir.

¿El futuro del Periodismo pasa por lo que han hecho ustedes en Mongolia: un grupo de seis personas se junta para crear su propio micromedio?

 Yo creo que habrá dos tendencias. (Interrupción: mira el móvil. Es Penedicto: me acaban de mandar otro email).

Repito: habrá dos tendencias. Respecto a los grandes medios, estos seguirán. Aunque dejarán de regalar contenidos. Eso de colgarlo todo en internet a la media hora, como suscriptor, me indigna. Es impresentable. Jolín, yo pago pero la gente lo lee al rato gratis.

Además, el sistema de trabajo freelance va a aumentar muchísimo. Y surgirán muchos pequeños medios para cubrir nichos de mercado muy específicos. Para hacerlo solo hace falta leer mucho, y luego escribir. Uno de los grandes problemas hoy es que la gente escribe mucho más de lo que lee. Lo difícil es conectar lecturas, asociar. Nosotros, para hacer humor, lo hacemos a base de conexiones de ideas. Tienes que tener referencias. Las cosas que se nos ocurren no se nos ocurren por ser listos, sino porque hemos leído a otros mucho más listos antes.

Lo que si recomiendo es que, al que quiera montar su propio medio, que lo monte ya. Eso da currículum.

Una cosa que sí se ha acabado es el periodista solo reportero. Ahora tienes que ser community manager (responsable de redes sociales), repartidor , reportero, comercial…

También en Mongolia todos los redactores hacen de todo… Veo que hasta contesta a los correos electrónicos (risas)

 Sí. Yo también llevo las redes sociales, contesto a los correos… Y si no puedo yo lo hace otro.

 O sea, que se encarga de la cuenta de Twitter de Mongolia y de la de Masa Enfurecida (risas)

El de Mongolia sí. El de Masa Enfurecida… nosotros no sabemos quiénes son Masa Enfurecida. Y si lo supiésemos, no te lo podría contar. Son unos genios, de verdad. Infinitamente mejores que nosotros. Por eso contactamos con ellos para publicar sus tuits en papel, porque el problema que tiene Twitter es que es muy volátil. El estar en papel les da la entidad que se merecen. Masa Enfurecida es de los pocos tuiteros que merecen un libro, porque tienen cosas antológicas.

 Esa volatilidad es lo que les ha llevado a ustedes a apostar por el papel

Exacto. Por ejemplo, el número de la necrológica de Rajoy en papel. En La Voz de Galicia sacaron una foto en la que se veía a dos abuelos mirando alucinados la necrológica del presidente que sacamos en portada, que alguien había puesto en un tablón de anuncios en la calle. También fuimos a una sede del PP y las pegamos en la pared. Nos identificó la policía, pero mereció la pena. Ese tipo de gamberradas no las puedes hacer en internet.

De momento, ¿Mongolia da para vivir bien?

Da para vivir. Bien… es otro concepto. Nos da para comer, vamos tirando. Pero trabajamos de lunes a lunes. Es un no parar, veinticuatro horas. El trabajo nos da para llegar a fin de mes, lo cual está bien porque solo llevamos un año. En el fondo, nosotros hemos montado una mercería de seis trabajadores, y como todos los negocios, tarda un año en funcionar. De momento, el impacto ha sido muy grande y estamos contentos. Seguiremos peleando poco a poco por ello, siempre con proyectos y con ideas locas.

 

Cuatro consejos para emprendedores:

– Si quieres montar tu propio medio, hazlo ya. No esperes.

– Lo primero que hay que hacer es identificar un nicho vacío, un mercado.

– Dentro de tu mercado hay que hacer cosas locas, porque hay que pensar que no tenemos nada que perder.

– Y ello acompañado de un buen formato y un buen diseño, que sea atractivo. El diseño es importantísimo.

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«Es posible hablar con extrema dureza de lo que se ama, precisamente porque se ama, y con la autoridad moral que nos confiere ese mismo amor»

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