Centinelas de la ciudad de Cervantes


La cigüeña blanca, presente en las torres más altas del patrimonio de Alcalá de Henares, se convierte en una singular guía turística. Abróchense los cinturones: ¡Despegamos!
Cigüeñas sobrevolando la ciudad de Alcalá de Henares. Foto: Baldo

Cigüeñas sobrevolando la ciudad de Alcalá de Henares. Foto: Baldo

Altiva y elegante. Siempre vestida de blanco. Elevada sobre unas finas y esbeltas patas siempre desafiando la altura de las torres más altas con un cuello alargado que enaltece aún más su figura. Como un centinela siempre en guardia, la cigüeña blanca es ese ave que, con recelo, atesora las joyas arquitectónicas de la ciudad natal del genuino Miguel de Cervantes. Su crotoreo se ha convertido en la banda sonora de sus calles, de sus plazas. Son ellas quienes disfrutan de las mejores panorámicas de Alcalá de Henares: comienza aquí una ruta de altos vuelos guiada por cigüeñas y con parada en sus nidos.

Arrancamos con el edificio que alberga hoy la Facultad de Derecho, una pausa obligatoria al visitar una ciudad universitaria con solera. Entre sus paredes estudió el fundador de la Compañía de Jesús, San Ignacio de Loyola, y fue durante siglos uno de los principales colegios de la orden jesuita en España. Sin abandonar la calle Libreros ni las alturas nos encontramos la Iglesia de Santa María. En su origen fue la iglesia del Colegio Máximo de la Compañía de Jesús y pasó a llamarse así cuando la antigua Santa María la Mayor se trasladó al ser destruida por un incendio en 1936. De aquella parroquia sólo queda la torre con el mismo nombre que puede verse en la Plaza de Cervantes.

Fachada Universidad Cisneariana. Foto: Ayto. de Alcalá de Henares

Fachada Universidad Cisneariana. Foto: Ayto. de Alcalá de Henares

Nos despedimos de los inquilinos de los ocho nidos que comparten espacio tan cerca del cielo alcalaíno para visitar a sus vecinos de la Plaza de San Diego. Allí nos espera la joya más preciada de la arquitectura de la ciudad: la fachada de la Universidad Cisneriana. Es el homenaje que Rodrigo Gil de Hontañón rindió al cardenal Cisneros— máximo representante de la institución universitaria en España— veinte años despúes de su muerte. Lo hizo con una sabia disposición de elementos que narran los principios que inspiraron al cardenal y que aún hoy son discutidos por los historiadores. Su paraninfo es el escenario donde cada 23 de abril los Príncipes de Asturias hacen entrega del Premio Cervantes de Literatura. Con la mirada puesta al frente podemos disfrutar del símbolo de la ciudad complutense: la espadaña de la Capilla de San Ildefonso con sus tres nidos. En el interior se encuentra el sepulcro del Cardenal Cisneros, obra de Domenico Fancelli.

Antes de continuar, una recomendación: endulzar el paladar con unas ricas almendras garrapiñadas. Dulce típico del lugar, son las monjas del Convento de Clarisas de San Diego quienes atesoran la receta secreta de este manjar.

De la Plaza de San Diego nos vamos a la Plaza de Cervantes, presidida por el hijo ilustre de la ciudad: el autor de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Serio y con la mirada agachada, como perdida, parece disfrutar del trasiego diario entre la decena de nidos que rodean las alturas de la plaza a la que da nombre.

Tus pies están ahora a treinta y cuatro metros del suelo, o lo que es lo mismo, a ciento nueve escalones. ¿Recuerdas las ruinas de la Iglesia de Santa María donde empezamos el recorrido? Estamos sobre su torre: un mirador desde el que deleitarse con más nidos de cigüeñas postrados, por ejemplo, sobre la Capilla del Oidor que tienes justo a tus espaldas.

Media vuelta y a poner los pies en el suelo. En la Capilla del Oidor se encuentra nada más y nada menos que la pila bautismal donde Miguel de Cervantes se convirtió en hijo de Dios aquel 9 de octubre de 1547, como reza su partida de bautismo.

Panoramica de la Plaza Cervantes

Panorámica de la Plaza Cervantes

Ya al final de la Plaza de Cervantes nos encontramos con el Colegio de Málaga, hoy Facultad de Filosofía y Letras. Debe su nombre a que los primeros estudiantes llegaron desde Málaga: doce estudiaban Teología y cuatro, Cánones.

Abandonamos el lugar por la Calle Santa Úrsula. Según avanzamos vamos saludando al resto de cigüeñas anidadas en el Convento de Carmen Calzado, el Convento de las Agustinas o el de los Caracciolos. Su crotoreo nos acompañará por la Travesía de Avellaneda hasta el Convento de Santa Clara que tiene el honor de albergar el nido del que más cigoñinos han volado en Alcalá de Henares en los últimos veinte años.

Catedral Magistral de Alcalá de Henares

Catedral Magistral de Alcalá de Henares

Desde aquí podemos apreciar ya la torre más alta de la ciudad complutense: se divisa la Catedral Magistral, el paraíso de las cigüeñas. Allí se reúnen más de diez nidos. Vamos a su encuentro. Nuestra próxima parada será la Plaza de los Santos Niños.

Volvemos a despegar los pies del suelo para ponernos a la altura de nuestras compañeras de viaje. Subimos a la torre de la Catedral Magistral para disfrutar de una de las mejores panorámicas de la ciudad custodiada por sus robustas campanas. La Catedral de los Santos Niños Justos y Pastor —patronos de Alcalá de Henares— es una de las dos únicas en todo el mundo que ostenta el título de «magistral», es decir, que todos sus canónigos deben ser magister de la universidad.

Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares. Foto cedida por el Obispado de Alcalá de Henares.

Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares. Foto cedida por el Obispado de Alcalá de Henares.

A muy pocos metros encontramos las ruinas del Palacio Arzobispal, escondidas entre las ramas de los árboles donde nuestras amigas las cigüeñas tienen más de una docena de nidos. Esta fortaleza fue residencia de los arzobispos de Toledo desde el siglo XIII hasta el XIX. Fue sede del Archivo General de la Nación hasta que un incendio arrasó en 1939 con un importante legado que atesoraban sus gruesos muros. Absolutamente necesaria es la visita al Patio de Armas. A las puertas del palacio una plaza que lleva su nombre es también testigo del vuelo de las cigüeñas que han edificado su hogar sobre el Convento de las Bernardas.

Llegamos al fin de nuestro recorrido. Nos despedimos de las cigüeñas y nos vamos de tapeo: un deporte nacional con solera en la ciudad complutense. El circuito no puede ser otro que la Calle Mayor donde, sentados en un banco, descansan dos personajes muy locales: Don Quijote y Sancho Pancha a las puertas de la Casa Natal de Miguel Cervantes. No dudes en llamar y conocer su humilde posada. En Alcalá de Henares es como de la casa.

Don Quijote y Sancho Panza a las Puertas de la Casa Natal de Cervantes. Foto: Baldo

Don Quijote y Sancho Panza a las Puertas de la Casa Natal de Cervantes. Foto: Baldo

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Texto por: Belén García Hidalgo

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