La Monarquía, siempre necesaria


Desde la etapa visigótica, hace 1.500 años nada menos, en la Península Ibérica ha habido monarquía y hemos salido adelante, mal que bien, con ella. En cambio, Repúblicas hemos tenido sólo dos, y las dos han sido traumatizantes (...)

 

Quienes somos monárquicos a principios del siglo XXI no lo somos, en general, por la creencia de que es lo que Dios «manda» de forma directa y taxativa. Siquiera, quienes somos monárquicos y además católicos podemos pensar que la monarquía es lo que Dios «quiere» para España, pues es el sistema que más bien hace a más españoles. Para los que, además, tenemos muy desarrollado el instinto conservador, la palabra República nos provoca fobia, puesto que en España ha sido sinónimo de desastre.

Desde la etapa visigótica, hace 1500 años nada menos, en la Península Ibérica ha habido monarquía y hemos salido adelante, mal que bien, con ella. Muchos reyes han impulsado con acierto el proyecto de España, y España ha sobrevivido a otros reyes más errados. Hemos superado incluso feroces guerras de dinastías.

En cambio, Repúblicas hemos tenido sólo dos, y las dos han sido traumatizantes. La I, en 1873, duró apenas dos años, uno de los cuales discurrió bajo la dictadura del general Serrano. En los restantes once meses, se sucedieron al frente del gobierno hasta cuatro presidentes. Con las guerras carlista y de Cuba de fondo, este periodo quedó marcado por la sublevación cantonal (muchas ciudades de España se proclamaron completamente independientes). El golpe de Estado de Martínez Campos en Sagunto trajo la primera restauración borbónica.

Pero la I República no pasó de juego de niños en comparación con la II. Proclamada tras unas igualadas elecciones municipales, ésta ahondó dramáticamente en las diferencias entre los españoles. Se promulgó una Constitución sectaria, se arrasaron iglesias y conventos, se hizo la vida imposible a la derecha democrática, Companys proclamó el Estado catalán en 1934, mismo año en que se puso en marcha la Revolución de Asturias… En la «primavera trágica» de 1936 se desbocó esta espiral con ocupaciones de fincas, saqueos, asesinatos… Y la República desembocó en el periodo más trágico y bajo de nuestra historia: la Guerra Civil española.

¿Qué hace a alguien pensar que la III República sería mejor? La crisis institucional, que también afecta a la Casa Real, ha hecho resurgir el debate –en realidad, siempre latente- sobre el modelo de Estado. El mismo secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, ya se declara republicano. Pero, con esta experiencia histórica, ¿es otra República lo que España necesita en estos momentos?

Una III República seguramente ahondaría en la división de los españoles en un momento en que la crispación política es muy alta. Seguramente sus promotores querrían aparecer como sus únicos valedores. Seguramente daría alas a los nacionalismos, que tratarían de imponer sus Estados, desguazando así el español. Seguramente no sería un sistema tan inclusivo como la actual monarquía parlamentaria. Seguramente nos perjudicaría, y mucho, económicamente, porque la economía suele querer la estabilidad.

Por el contrario, una monarquía parlamentaria sólida personificada en Felipe VI, cuando llegue su día, permitiría modernizar el país sin romper con la tradición. Quizá favorecería, como cuando el Rey Juan Carlos I con Adolfo Suárez, un relevo generacional que diera paso a profesionales bien preparados para dar un nuevo impulso al país en una democracia inclusiva. Felipe VI permitiría, y confío en que permitirá, en palabras de Cánovas del Castillo, «continuar la historia de España».

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Texto por: Francisco Delgado-Iribarren Cruz

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Liberal-conservador, monárquico y católico. Interesado por la política y el pensamiento como formas de mejorar la sociedad, me gusta conocer y debatir ideas desde el respeto.

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