Ceguera sin ensayo


«La mayoría del vagón tiene la cabeza metida en la pantalla como un avestruz en su agujero, incapaces de observar el mundo que les rodea»
Un viajero revisa su móvil en el andén

Un viajero revisa su móvil en el andén

Viajar por el metro de Madrid, o por cualquier suburbano de Europa, es la forma más directa y real de conocer el pulso de una ciudad. Al menos el de su masa. Recorrer el vagón de principio a fin, mirando de soslayo las pantallas de los móviles que la mayoría maneja compulsivamente, es un ejercicio descorazonador. Si los altos mandos de los medios de comunicación bajaran al mundo real, descubrirían que sus previsiones en forma de power points y gráficas poco tienen que ver con la realidad. La información por la que antes la gente estaba dispuesta a pagar (y pagaba) ahora es defenestrada en un mundo «infoxicado», según el término de Ignacio Ramonet, en el que la audiencia ya no quiere leer ni gratis. Gabriel Albiac escribía hace unas semanas, en La Tercera de ABC, que jamás en la historia el acceso a las grandes obras de la literatura había estado tan cerca —al alcance de un clic— y a la vez tan desaprovechado.

En ese viaje suburbano apenas veríamos un diario de papel, sí varios libros y alguna que otra revista; pero sobre todo habría móviles. Descubriríamos cómo la mayoría del vagón tiene la cabeza metida en la pantalla como un avestruz en su agujero, incapaces de observar el mundo que les rodea. También que el uso desmedido del smartphone no es utilizado para aumentar las capacidades intelectuales del usuario, sino para matar el tiempo. ¿Qué pensaría ahora el primero que dijo aquello de que «el tiempo es oro»? Mientras que nuestros antepasados lucharon por reducir las jornadas laborales o por obtener libre los festivos, nosotros luchamos por acabar con esos ratos muertos o por buscar entretenimiento en la pantalla del móvil para no pensar. Y todo esto en una época donde la barrera entre el tiempo de ocio y de trabajo es más difusa que nunca, ¿quién no consulta el correo electrónico profesional en vacaciones?

En el albor de esta nueva era hiperconectada aseguraron que los nuevos aparatos servirían para mejorar la comunicación entre iguales. También que así desaparecería la dependencia de los grandes grupos mediáticos. Dijeron que cada usuario podría crear su canal según su gusto. Dijeron, al fin, que seríamos más libres. Ya no pueden mantener la mentira; pero para cuando nos demos cuenta, ya estaremos tan perdidos como los protagonistas del «Ensayo sobre la ceguera» de Saramago.

Tags: , , ,

Texto por: Fernando Muñoz

Ver los artículos de Fernando Muñoz

Sin comentarios.

Deja un comentario

Los tres kilómetros de calle más mortíferos para los peatones de Madrid

De los 16 atropellos mortales registrados en 2018, en Retiro fue donde más hubo con un total de tres, dos de ellos en la calle del Doctor Esquerdo

Jornadas de cocina que alimentan el intercambio generacional

Padres e hijos participan en unos talleres gastronómicos que impulsan el trabajo en equipo

Fuenlabrada apuesta por los productos frescos y de proximidad

Los ciudadanos pueden adquirir las hortalizas procedentes de las huertas locales en una red de puntos de venta directa distribuidos por la ciudad y algunos barrios de Madrid

Un paseo por el Madrid de la Guerra Civil

Aún se pueden apreciar algunas edificaciones que han resistido a la Guerra Civil como en el Parque del Oeste, el Cerro de Garabitas, el Parque El Capricho o la historia que envuelve a Ciudad Universitaria

Cerdos, pandas y cante flamenco: así celebra Madrid el Año Nuevo Chino

El distrito de Usera se convierte en el epicentro de la Fiesta de la Primavera de la capital. Un mercadillo típico y diferentes actuaciones sobre el escenario protagonizan los actos, acompañados de la tradicional Ceremonia de la Luz

The Doger Café, la primera cafetería en la que podrás adoptar un cachorro

Desde que abrieron las puertas del local, situado en el distrito Puente de Vallecas, han sido acogidos doce perros