Gitanas feministas: «Hay racismo dentro de la lucha de género»


La libertad sexual, nuevas masculinidades y el empoderamiento de la mujer son algunos de los mensajes lanzados durante el primer Congreso Feminista Romaní a nivel europeo
Una mujer gitana con bandera romaní en una manifestación contra el machismo. Foto: AGFD.

Una mujer gitana con bandera romaní en una manifestación contra el machismo. Foto: AGFD.

Las gitanas feministas han puesto su grito en el cielo. Hartas de los estigmas que les impone la cultura occidental este colectivo abogan por educar a una generación que transforme la sociedad y se aleje de la intolerancia.

El objetivo es dar visibilidad a las mujeres romaníes que llevan años luchando por los derechos de su pueblo desde una perspectiva de género. Y para ello, los días 16, 17 y 18 de noviembre se celebra en Madrid el I Congreso Feminista Romaní a nivel europeo en el Centro Cultural Casa del Reloj de Madrid.

«Cuando explicamos la historia del pueblo gitano y todo el proceso feminista que han llevado a cabo nuestras abuelas la gente lo desconoce», lamenta María José Jiménez, presidenta de la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad (AGFD). «Somos un pueblo con años de resistencia y eso, en gran parte, ha sido gracias a las mujeres gitanas aunque no interese», recalca.

En este contexto, el congreso busca establecer las bases de un feminismo dentro de la comunidad y ensalzar la lucha de hombres y mujeres gitanas que llevan décadas buscando ser reconocidos. Todo ello desde un discurso de género. Para María José y el resto del colectivo la condena de su pueblo ha sido la desinformación. Por ende, consideran que el trato por parte de la ciudadanía hacia ellos parte desde el prejuicio y para acabar con esto reclaman el apoyo de grupos feministas y antirracistas.

La inexistencia de apoyos firmes por parte de colectivos feministas occidentales tiene maniatado al feminismo romaní que busca invertir la situación

El feminismo gitano comparte con el «eurocentrista» su rechazo al patriarcado pero añadiendo el componente de la defensa de la raza. Sin embargo, difieren en otros aspectos. «Hay mucho racismo dentro del propio movimiento feminista», revela a Madrilánea Jiménez. A su juicio, la inexistencia de apoyos firmes por parte de colectivos de mujeres blancas tiene maniatado al feminismo romaní que busca invertir la situación.

La presidenta de AGFD indica que sufren muchas trabas para tener representación dentro de la lucha de género de la sociedad mayoritaria. «En los espacios de poder somos lo exótico pero no nos toman en serio», denuncia. Y añade: «Si eres feminista y no te nombras antirracista, ¿dónde está la igualdad?».

El origen del movimiento en el centro de Madrid

El 1 de septiembre de 2013 mujeres y hombres gitanos se concentraron en el centro de Madrid para protestar por «el caso de Leonarda Dibrani», una joven que fue expulsada de un autobús escolar en Francia por ser gitana y mujer.  Lo que ellos no sabían es que lo que hace cuatro años fue una improvisada manifestación en la plaza del Sol se iba a convertir en un movimiento activista y transgresor para su comunidad.

«Nos juntamos un grupo de mujeres gitanas y vimos que había que hacer pedagogía para lograr visibilidad y reconocimiento», recuerda María José. Así nació AGFD que tres años después reúne a más de 200 personas calés de toda España y Europa en el pionero congreso.

Gitanas feministas durante el desfile del del WorldPride en Madrid en 2017. Foto: AGFD.

Gitanas feministas durante el desfile del WorldPride en Madrid en 2017. Foto: AGFD.

Dentro de una comunidad con tradiciones arcaicas «existe un movimiento de mujeres y hombres gitanos feministas, sólo necesitan que alguien sea punta de lanza y les nombre», explica la presidenta. También reconoce que muchos otros no están de acuerdo con estas ideas.

«No queríamos hacer una reunión de cuatro gitanillas que quieren pelearse con el mundo. Se merecía el peso político y la repercusión que necesita», aclara la presidenta. «Hemos llegado agotadas pero estamos felices y tenemos la convicción de que el congreso va a ayudar a mejorar la situación», finaliza.

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Texto por: Gregoria Caro

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