Gervasio Sánchez: «El periodismo es tan necesario como la sanidad y la educación»


El periodista especializado en conflictos armados habla en una entrevista a Madrilánea sobre la situación actual de su profesión
Gervasio Sánchez. Foto: Museo de Valencia de Etnología

Gervasio Sánchez. Foto: Museo de Valencia de Etnología

Curtido entre bombas y balas. Las guerras del Golfo y de la antigua Yugoslavia son algunos de los terrenos. Gervasio Sánchez, nacido en Córdoba en 1959, es un periodista que ha cubierto infinidad de conflictos en todo el mundo. Su trayectoria profesional le ha valido el reconocimiento de numerosos premios. Buscador de historias humanas, Gervasio Sánchez es uno de los ponentes en el Congreso de Periodismo Digital, en el que hablará sobre la pasión y el compromiso del periodismo.

¿Qué significa para usted el Congreso de Periodismo de Huesca?

Los congresos deben servir para recordar la importancia del periodismo a nivel social y como uno de los fundamentos de una sociedad democrática. También debe servir para que seamos autocríticos y mirarnos el ombligo. Hay que recordar que el periodismo vive momentos muy pesimistas: por una parte la dura situación económica y el paro que afecta a un inmenso número de compañeros de profesión periodistas, tenemos que ser más críticos con los poderes políticos económicos, y denunciar que existe una tremenda vinculación entre los medios de comunicación y estos poderes.

¿Cree que deberían celebrarse más congresos o reuniones en los que se debata sobre cuestiones periodísticas?

Los periodistas hablan poco críticamente sobre el periodismo. Desgraciadamente, mucha gente tiene más que ocultar que contar. En este país hay una moda entre los periodistas, algunos han jugado un papel clave porque estaban en puestos importantes y han escondido más de lo que han contado, porque podían molestar a la clase política, y ahora son salvadores de la patria. Hay que hablar más de periodismo.

¿Qué ventajas e inconvenientes cree que tiene el periodismo digital?

Tiene las mismas ventajas e inconvenientes que cualquier disciplina. Si alguien piensa que el periodismo digital merece menos rigurosidad, tiempo, planificación o inversión está cometiendo un grave error. Muchos creen que para una noticia que saldrá en el digital, sobre todo los medios tradicionales, no hay que dedicar tanto tiempo. Esto se ve en los periódicos de papel donde las informaciones tienen detrás una gran labor de edición y de corrección, mientras que en el digital no existe ninguna, incluso publicado un día después. El periodismo digital tiene que buscar los mismos objetivos que los medios tradicionales.

¿Cuál es su opinión sobre las redes sociales desde el punto de vista de los medios de comunicación?

Me hubiera encantado tener WhatsApp hace 25 años para retransmitir el conflicto de Sarajevo en tiempo real. En ocasiones no he podido enviar historias porque no tenía medios para ello. Por esto, considero que estos avances son una gran ayuda para los periodistas. Facebook y Twitter puede servir, también, para transmitir historias censuradas y que puedan llegar a un gran público. De hecho, se han dado muchos casos en que noticias que no han tenido lugar en los medios, luego han salido publicadas en las redes sociales y han tenido un largo recorrido. Por otra parte, la existencia de esa necesidad «orgasmal» que tenemos todos de querer ser los primeros en contar cualquier chorrada hace que nos estrellemos en el mundo digital. Hay gente que está más pendiente de ver cuántos le siguen en su cuenta de Twitter que de la calidad de lo que publica. Eso no es periodismo.

Noticias falsas, ¿Cómo cree que se está viendo afectando el periodismo por este fenómeno tan de moda?

Estoy harto de la gente que se dedica a teatralizar la actualidad hablando de temas que existen desde tiempos inmemorables. Las noticias falsas existen desde los inicios de la humanidad. Los periodistas tienen que dejar de ser engatusados y transmitir falsedades de los poderes para mentir a los ciudadanos. El problema es que muchos se dejan atrapar por las noticias falsas en vez de luchar por los intereses básicos del periodismo.

¿Cree que la gente ha perdido la confianza en los periodistas?

Falta salir a la calle con un micrófono y preguntarle a la gente. No tengo la menor duda de que la inmensa mayoría de periodistas intenta hacer bien su trabajo, pero el problema es que en las redacciones hay personas pusilánimes que no tienen nada que ver con el periodismo y obligan a censurar temas, hacer entrevistas pactadas y mostrar la agenda del político o empresario amigo. Desde hace muchos años digo que la crisis de identidad en la profesión empezó cuando más dinero movía, es decir, cuando más se ingresaba por la publicidad de las grandes empresas. Ahí se empezaron a pisotear los valores del periodismo.

Su conferencia se llama “el periodismo es pasión y compromiso” ¿Qué significan estos dos términos para usted como periodista?

Soy periodista porque siempre he creído que una historia sin testigos es mucho más dura para las personas que la sufren. Si no hay profesionales que investiguen los temas de actualidad es muy difícil que la gente sepa lo que está ocurriendo. La pasión está ligada a los temas, en buscar noticias sin ningún tipo de excusa aunque dañe los intereses mercantilistas. El compromiso es una forma de entender el periodismo. No me gusta que me digan que soy un periodista comprometido, si hay que adjetivar la palabra periodismo estamos ante un gran problema. Es la forma que tenemos los amantes de este oficio para mejorar la calidad informativa y, por lo tanto, mejorar la sociedad.

Usted también es fotógrafo, ¿Qué papel juega la fotografía en el periodismo?

La fotografía tiene algo estimulante que rompe todas las barreras del lenguaje literario. Si quieres que un reportaje lo entiendan en cualquier parte del mundo hace falta traducirlo. Con la fotografía no ocurre esto, tiene un lenguaje universal y puede llegar a personas de cualquier rincón del planeta. Aunque no estoy de acuerdo con que una fotografía vale más de mil palabras, hay veces que ni mil fotos valen más que una palabra. Cuando se hace una buena labor foto-periodística se puede llegar a una gran velocidad a miles de personas. Eso sí, las fotografías en muchas ocasiones tienen más carga emotiva y comunican bastante más que algunos textos literarios.

¿Cuál piensa que debe ser la barrera en fotografía de mostrar realidad y morbo?

Siempre he creído que lo que hay que hacer es mostrar con realismo y sensibilidad lo que ocurre, pero evitando caer en lo morboso y sin dejarse llevar por la autocensura. Cada uno debe tener la calidad para interpretar la realidad y llevarlo al papel fotográfico. Es igual que cuando redactas un texto y le preguntas a alguien: «¿Cuántas veces te han violado?». Desde mi propia experiencia, me parece más interesante mostrar cómo es la vida de las personas vivas durante un conflicto, pero también hay que mostrar los muertos porque es una realidad. No hay que caer en la tentación de pensar que no hay que mostrar algo a los lectores porque «es muy duro».

Periodismo de guerra

Usted ha cubierto muchos conflictos armados, ¿cómo se mueve un periodista en una guerra?

Se mueve en la guerra como debería moverse en el periodismo de investigación que examina el banco de su país. Hay que arriesgarse, saber a qué puertas llamar y conocer de antemano que va a haber presiones y dificultades por todos los lados. También hay que luchar por el espacio. Pero nunca hay un camino fácil para hacer una cobertura. He visto a mucha gente morir por intentar hacer bien su trabajo, pero no por ello hay que dejar de informar sobre las guerras.

¿Desde su perspectiva como periodista de guerra qué opina sobre el conflicto en Siria?

Es una guerra muy compleja de cubrir con muchos frentes abiertos, y con algo que ya se había producido en Irak entre los años 2004 y 2009, que es un altísimo nivel de secuestros a periodistas, lo que supone una gran dificultad para saber lo que ocurre allí de primera mano. Siempre me he negado a aceptar que por muy peligroso que sea un combate no se deba cubrir. Tampoco hay que mandar a los periodistas de cualquier manera. Hay que buscar un punto intermedio, intentar que los corresponsales vayan acompañados por gente que conozca el terreno y que se muevan por lugares protegidos.

¿Qué reportaje le gustaría hacer ahora?¿Tiene algún proyecto en mente?

Tengo un calendario de trabajo planificado por lo menos hasta que cumpla los 80 años. Ahora estoy inmerso en un trabajo sobre las mutilaciones provocadas por las minas anti-personas que empecé a hacer en 1995 y que tengo intención de publicarlo en 2022. Otro proyecto que estoy haciendo es una documentación sobre los desaparecidos en la Guerra Civil española y la postguerra para 2036, como conmemoración de 100 años de la Guerra Civil. Elegí esa fecha para demostrar que las guerras no acaban cuando Wikipedia dice, sino cuando las consecuencias se superan. Por otra parte, estoy preparando una investigación a corto plazo sobre centro América, centrada en Guatemala, Salvador y extenderla a México.

¿A qué personaje le gustaría entrevistar?

A nivel nacional me gustaría entrevistar a personas anónimas que han sufrido los desmanes económicos de este país. Personas que humildemente han luchado por mejorar la información de los ciudadanos. Por ejemplo, he entrevistado hace poco a Asunción Mendieta, que el año pasado consiguió encontrar a su padre en una fosa en Guadalajara y enterrarlo. Ella tenía 12 años cuando le dijo a su padre mientras dormía: «Papá, han venido unos señores a buscarte». Con 88 años se fue a Argentina y consiguió que una jueza emitiera un exhorto que obligase al Estado español a abrir la fosa que se negaba abrir sistemáticamente el Ayuntamiento de Guadalajara. Personajes que creo que hay que reivindicar en España, y no actores o cineastas de moda.

A nivel internacional buscaría un perfil similar porque he hablado con altos cargos y jefes de gobierno, pero no recuerdo ninguno que me hubiese impresionado, la mayoría son personajes huecos y por lo general corruptos o cómplices de corrupción. Me gustaría entrevistar a Ignacio Ellacuría, un jesuita que asesinaron en El Salvador en 1989. Me encantaría preguntarle en 2019, cuando se cumplirán treinta años de su muerte, qué piensa de lo que ha ocurrido en el mundo en ese periodo de tiempo.

¿Qué piensa del periodismo español actual?

Creo que es bastante malo en general. Las noticias se hacen a toda velocidad, en el menor tiempo posible y presentándolo de cualquier manera. Escribir rápido, citar fuentes interesadas y copiar y pegar no es periodismo. Hay muchos medios que hacen entrevistas al político amigo y al final es él quien hace las preguntas. En todos los gobiernos hay medios cercanos que no investigan sus casos de corrupción y se alían con ellos, esto supone el fin del periodismo.

¿Qué consejos daría a los nuevos periodistas?

Les diría que ante todo pasión y compromiso por la profesión, que no se dejen engatusar por los supuestos líderes del periodismo que se presentan ante los jóvenes como los salvadores de la humanidad. Si quieren ser periodistas de verdad que sepan que tienen que jugarse el tipo en muchas ocasiones. No deben olvidar que el periodismo es tan necesario en una sociedad como la sanidad y la educación. Por último, les diría que un mundo sin buen periodismo está abocado a la manipulación y al fracaso.

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Texto por: Mario López

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