Madrilánea

La nueva poesía de Inés Martínez García

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La poeta madrileña Inés Martínez García le escribe al feminismo, el mar y la necesidad de renacer.

Inés Martínez García es una figura particular. La joven de 25 años suele cargar encima un bolígrafo y un cuaderno, así como algún libro que haya captado su atención. Si la haces esperar la conseguirás escribiendo unas líneas, exprimiendo lo que puede a cada minuto libre de su ocupado día que se divide entre sus textos y el trabajo de editora con LiberoAmerica. Aunque de momento solo tiene una publicación, el poemario Pasión Silenciosa, tiene varios proyectos en mente. 

A pesar de lo ocupada que puede parecer su agenda, conversar con ella es bastante fácil. Con un café en mano se le ve cómoda. Escribe desde que era muy chica, se le da tan natural como hablar, aunque en un principio lo hizo de manera bastante privada: «Tenía un diario de Kika Superbruja, mis padres me regalaron varios, y desde los siete o los ocho años yo los rellenaba contando todo lo que hice en el día -cuenta – era un proceso muy íntimo, yo le hablaba a mi diario incluso le prometía volver más tarde». Al diario le siguió la creación de relatos fantásticos, «me encantaba Harry Potter y todo este rollo de la fantasía», revela sonriendo al hacer memoria. 

Pero a pesar de haber empezado en la fantasía los versos la llamaron. «La poesía es un azote» revela tratando de conseguir una razón. Lo cierto es que esos primeros poemas poco a poco fueron empujándola hacia un libro. Aunque este trabajo quedó en una gaveta sirvió de base para su primera publicación.

Pasión Silenciosa

Ese primer puñado de versos, sumado a las experiencias personales de Inés, sirvieron como pieza central de su poemario: Pasión Silenciosa. El trabajo habla sin distinción de ideas de cómo el amor, el deseo, el feminismo o la necesidad de renacer del dolor. La meta es que el lector atraviese con ella cada una de las etapas de esa reconstrucción: «Yo quería que mi libro fuera un viaje por la experiencia, por el cuerpo y por una relación, no solo de pareja sino también de amistad o de familia. Deseaba que fuera también mi guía para tener una relación conmigo misma, con mi cuerpo, saber cómo podía tratarme mejor».

Cada una de las ideas se marca en los cinco capítulos del libro que le permiten a Martínez estudiar esa idea de nacimiento y reconstrucción. Al mismo tiempo expresa su «enamoramiento» con la poesía femenina. Escritoras como Silvia Plath, Anne Sexton, Alejandra Pizarnik y Emily Dickinson no solo se evidencian como referencia estilística sino que son citadas una y otra vez. «Mis poemas están abrazados por estas mujeres, a ellas se los dedico -revela- quizás fueron quienes me empujaron a esto».

Esta mezcla de ideas confluye, casi accidentalmente según la autora, en un trabajo profundamente feminista: «Yo no planee hacerlo, pero cuando llegué al final, a la idea de renacer, estaba en sintonía con mi feminidad. No me gustaría que se quedara en un público únicamente femenino, pero el tema está muy presente».

Inspiraciones

Inés, como una moderna Alfonsina, ama y vive del mar, que funciona cómo línea de conexión en Pasión Silenciosa . «Desde pequeña pasó los veranos con mis tíos en el mar», comenta haciendo memoria. «Sumergirme sola en el agua me deja sentir sensaciones que sólo existen allí, es una expresión poética en sí mismo». El mar en su trabajo es renacimiento, es sanación «en el agua me siento ligera, en el agua no pesas».

El mar no es su única inspiración, sino que el arte y la cultura la inspiran. La música que suena de fondo mientras construye un texto puede variar mucho pero recientemente incluye artistas como Morgan, Bon iver, y Lana del Rey. No solo consigue inspiración en la música. La pintura, la fotografía y el cine han dejado su marca en sus textos, «en ocasiones puedo empezar a escribir solo con ver un boceto», cuenta.

El futuro

El siguiente proyecto de Martínez promete ser bastante distinto: está trabajando en su primera novela. Aunque duda al describir este trabajo como ficción, acepta que le ha costado volver a la prosa sin perder su lado lírico.

«Me cuesta mucho. Parte del tema de la novela está presente en mi poesía, entonces ha sido algo lento. Es difícil separar las ideas, he tenido que sentarme y obligarme a trabajar en narrativa». Por ahora no tiene fecha ni editorial para publicar este segundo libro, más allá de saber que no repetirá con LiberoAmerica ahora que está trabajando allí como editora. 

Además, se encuentra trabajando en un fanzine con Iosune de Goñi, otra colaboradora de la editorial, que espera salga a la luz este año. Está también atenta de las publicaciones nuevas de la editorial que la emocionan mucho. 

Toca seguir con mucha atención todo lo que haga Inés Martínez García. De momento, se perfila como una de las plumas más interesantes de la nueva poesía española. Aunque aún no puede vivir de la literatura ella piensa seguir escribiendo, «es una necesidad» dice revisando de nuevo un texto.

La vida por la lengua

“Al final del asunto siempre es la muerte”
Anne Sexton

La mayor parte de las noches no puedo dormir
mi mente se pasea en camisón por las pasillos
pensando en el movimiento que hacen las agujas
al hincarse en la piel y coser las heridas.

Mi vida en la lengua        en los dientes
toda mi vida escrita con hilos negros
a lo largo de mi lengua
de la boca del estómago
en la cavidad del ombligo.

De noche me caso con mi cuerpo
así sólo será mío y no tendré que huir
de las manos rudas y ásperas.

Yo hice esto, ni tú, ni el muerto.
Por las noches no puedo dormir
porque quiero que mi cuerpo sea solo mío
sentir mi lengua doblarse en acto de reconciliación
y que mis dedos largos y suaves
me bañen en pintura fértil.

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