Madrilánea

Valdemingómez: un vertedero de ideología

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La incineradora de Valdemingómez es, desde hace tiempo, motivo de polémica en el este de Madrid. Los vecinos se quejan de los olores y la contaminación que desprende la planta. Los partidos políticos municipales no logran ponerse de acuerdo sobre si este vertedero debe asumir las basuras procedentes de otras áreas. Se trata de un problema poliédrico, cuya solución a largo plazo es imprecisa.

Beatriz Lozano López de Echazarreta | Juan López Fernández-Sordo

El vertedero de Valdemingómez, situado al este de Madrid, provoca preocupación entre los vecinos por sus efectos perjudiciales para la salud [Foto: Beatriz Lozano López de Echazarreta]

«Alejad este pestilente lugar de nuestros pulmones», se queja Laura; «¡Es una vergüenza que aún siga una incineradora tan cerca de población provocando cáncer!», brama Andrea. No es difícil localizar a vecinos del este de la comunidad de Madrid que se pronuncien sobre la polémica alrededor de la planta de tratamiento de residuos ubicada en Valdemingómez. «Mi vivienda está a menos de 10 Km de este centro de producción masiva de toxinas», afirma Jesús, un vecino de la zona. Son numerosas las voces que reclaman una respuesta por parte del Ayuntamiento de Madrid y se preguntan por la vigencia de las decisiones tomadas bajo el mandato de la anterior alcaldesa: «Entonces…Carmena…¿seguimos con este tema?», cuestiona, preocupado, Roberto.

La planta de residuos de Valdemingómez está en activo desde finales de la década de los setenta del siglo pasado. En su origen, se encontraba alejada de la población, pero la expansión urbanística de Madrid ha provocado que esta planta esté afectando a varios municipios del sureste de la comunidad.

El cierre total de la incineradora se prevé para el año 2025, aunque ya en el 2022 se reducirá a la mitad [Foto: Beatriz Lozano López de Echazarreta]

Un estudio realizado el año pasado, a propuesta del Ayuntamiento de Madrid, concluyó que la incineradora de Valdemingómez no incide en la salud de la población. La planta, según los datos que arrojó el informe, cumple los estándares de emisión establecidos por la normativa española y europea. Sin embargo, otras investigaciones, el Estudio de Dispersión de Contaminantes de la Universidad Politécnica de Madrid, concluyeron que la zona más afectada por las emisiones se encuentra al sur-suroeste de las instalaciones, área que no fue analizada. En este sentido, Jesús, vecino de la zona, afirma que el olor en municipios como Getafe, Perales, Villaverde o Parla es —en ocasiones— «rancio y desagradable, todo en función del viento». Además, el informe solo analizó las áreas poblacionales incluidas dentro del municipio de Madrid, obviando otras zonas geográficas próximas —como Rivas-Vaciamadrid o el propio Getafe— por pertenecer a otras entidades locales.

El anterior equipo de gobierno municipal, encabezado por Manuela Carmena, planeó el cierre de la incineradora para el año 2025, aunque ya desde 2022 se reducirá a la mitad la cantidad total de basura incinerada. Aunque el color político de la alcaldía ha cambiado, parece que el plan sigue adelante, aunque no todas las asociaciones lo tienen tan claro. La Alianza Incineradora de Valdemingómez ¡No!, que reúne a más de cincuenta colectivos y asociaciones, requirió el pasado noviembre que el nuevo equipo de gobierno se comprometiera y detallara el plan de actuación para proceder a la clausura.

La «Guerra de las basuras»

La basura se ha convertido en un arma arrojadiza entre los representantes políticos del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. Ediles de las distintas formaciones políticas no logran dilucidar dónde deben dirigirse las basuras de la Mancomunidad del Este y la situación se está enconando cada vez más. ABC recogía la manifestación, este domingo, de centenares de personas —convocadas por la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (Fravm) para exigir a José Luis Martínez-Almeida que no permita la llegada de más residuos a este vertedero cercano al Ensanche de Vallecas.

El pasado domingo, los vecinos se manifestaron contra el Ayuntamiento, por el envío de las basuras de la Mancomunidad del Este [Foto: Maya Balanya]

Además, el 28 de diciembre, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares cerró su vertedero, al encontrarse al máximo de su capacidad. Desde esa fecha, todos los residuos que recibía —de la población de los municipios de la Mancomunidad del Este— han sido dirigidos a Valdemingómez, provocando la ira de los vecinos. De manera transitoria, el Ayuntamiento de Madrid aceptó que fuesen llevados allí, hasta que esté plenamente operativo el centro que se está construyendo en la localidad de Loeches —previsto para antes de junio de 2020—, destino final para los residuos de la Mancomunidad.

Los problemas de Valdemingómez son utilizados como arma arrojadiza por los representantes políticos [Foto: Maya Balanya]

Sin embargo, no lo ha hecho gratis. Por cada tonelada de basura recibida, la capital recibe 30,2 euros. Además, esta decisión ha provocado disensiones entre PP y Ciudadanos. La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, manifestó su negativa a que se adoptara esta medida. Ayer mismo, el lunes 20 de enero, declaró a Ep que «ha sido una situación injusta e insolidaria» y que los que pagan «son siempre los mismos». Tampoco ha sido fácil de gestionar por parte de la agrupación socialista del Ayuntamiento. El PSOE de la capital se ha negado a que Madrid acogiera estos residuos. Sin embargo, el alcalde de Álcala de Henares y presidente de la Mancomunidad del Este, Javier Rodríguez Palacios, que dirigió la petición de acogida de los residuos, pertenece a este mismo partido.

Más Madrid también ha criticado la decisión. De hecho, solicitó ante el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo núm. 31 de Madrid que adoptara medidas cautelarísimas para detener la llegada de los residuos. Sin embargo, fueron rechazadas. La formación de la oposición incluso lo quiere llevar ante la Comisión Europea.

¿Sostenibilidad futura?

Los alrededores del vertedero se encuentran llenos de restos de basura [Foto: Beatriz Lozano López de Echazarreta]

Por último, existe una incógnita a largo plazo vinculada a la transformación en el tratamiento de las basuras. El gobierno de la Comunidad de Madrid aprobó, en 2018, un Plan de Gestión Sostenible de Residuos. Esta estrategia establece que el modelo actual en el tratamiento de las basuras tiene los días contados: en 2025 el único vertedero que seguirá en funcionamiento —de los actuales— será el de Valdemingómez, al que se le añadirá el de Loeches. Al cierre del de Alcalá de Henares, se añadirán, en el 2024, los de Colmenar Viejo y Pinto. En 2021, está previsto que culmine la construcción de una nueva planta de tratamiento de basuras en el Parque Tecnológico de Valdemingómez. Sin embargo, hasta la fecha, lo establecido en el plan aprobado por el ejecutivo de Cifuentes no se ha cumplido de forma estricta. En el documento sobre la gestión sostenible de los residuos se dispuso que el vertedero de Alcalá se cerraría tras haber culminado la construcción del de Loeches. No fue así. Por ello, la incertidumbre en el tratamiento de las basuras del futuro esta servida. Y parece que huele mal.

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