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Vecinos de Plaza Mayor hartos de los músicos mendigos: «Hay personas que están con tratamiento médico»

 

Músico mendigo toca el acordeón en la Plaza Mayor                             Foto: ABC

«Imagínate escuchar las mismas cuatro canciones todos los días durante seis años, ¿cómo te sentirías? ¿No te volverías loco?». Bajo este martirio aseguran vivir los vecinos de la Plaza Mayor, que tienen que lidiar con el estruendo que forman los mendigos músicos, la mayoría de ellos de nacionalidad rumana, que acuden de manera diaria a pedir limosna, acordeón y amplificador en mano. «No podemos más. Hay gente que está bajo tratamiento médico. Nos está costando la salud», relata a Madrilánea Ricardo, portavoz de Vecinos de Plaza Mayor de Madrid (PMMAD).

En marzo del pasado año 2019, el anterior equipo de Gobierno del Ayuntamiento dio instrucción de prohibir tocar a los músicos callejeros en la Plaza Mayor. Una medida que buscaba contentar a unos vecinos hartos de la contaminación acústica que también sufrían por el sofocante número de turistas que visitan la plaza, sobre todo los fines de semana. Nada más lejos de la realidad. Aunque los músicos de calle sí que desaparecieron, los mendigos músicos han seguido yendo hasta ahora. «Hay una mafia que se ha hecho totalmente con el recinto. Se sienten los dueños. Si viene la policía se esconden en el Arco de Cuchilleros, pero en cuanto se van, vuelven a la plaza a tocar», explica Ricardo.

«Esta gente no hace música. Ellos ni siquiera dejaban actuar a los demás músicos. Incluso les amenazaban para que se marchasen», cuenta el portavoz. El problema sigue estando en la permisibilidad que se les da para estar en las zonas colindantes, sobre todo en las cavas (alta y baja), y más en concreto en la Cava de San Miguel, la más próxima a la plaza. Es desde aquí donde vigilan el tránsito de la Policía Local. Por ellas, además, se mueven haciendo sonar la música con amplificadores, algo totalmente prohibido por ser zona residencial y que conlleva el descomiso temporal de los mismos. «Alguna vez les han pillado la Policía, pero estos se quejaban de que no podían confiscarle nada. Y eso que carecen de permisos para actuar en las calles del Centro. Se echaban las culpas de manera mutua con el Ayuntamiento», asevera Ricardo.

Lo que piden los vecinos al Concejo es la prohibición total para tocar en las zonas próximas a la Plaza Mayor para que «así no se acerquen a molestar». «Las cavas son muy estrechas y cuando se ponen con cuatro o cinco amplificadores a todo trapo, se convierte en una tortura para los vecinos».

Fuentes del Consistorio han asegurado a Madrilánea que en su nuevo plan, que tendrá vigencia a partir del 1 de marzo, se incluirá un aumento de los controles por parte de la Policía Local, y medidas más severas contra los que usen amplificadores en zonas residenciales. Además, afirman que efectuarán cada seis meses una comisión de seguimiento con el área de cultura, medio ambiente, Policía Local y los vecinos del distrito Centro. Sin embargo, el portavoz de PMMAD se muestra escéptico en cuanto a la realización de estas reuniones, ya que «nos dijeron que se reunirían con nosotros antes de redactar la nueva instrucción y no se ha dado tal hecho».

Restricción de permisos

Esta nueva instrucción no solo buscará endurecer los controles. Los horarios de actuación musical en la calle serán restringidos como también disminuirán el número de licencias. Esta nueva medida anunciada la semana pasada -y recibida con polémica sobre todo por parte de los músicos callejeros- por el Concejal responsable de Centro, José Fernández, pretende hacer «más llevadera la convivencia entre músicos, vecinos y comerciantes». El edil popular informó de que los nuevos cuadros horarios reducirán tres horas diarias de música en la calle y que estos permitirán tocar en zonas residenciales, comerciales y en el Rastro desde las 12.00 a las 14.00 y desde las 15.00 a las 21.00 y no desde las 10.00 a las 14.00 y desde las 15.00 a las 22.00 como se hacía antes.

Además, Fernández culpaba al anterior Gobierno de la ineficacia en la gestión entre vecinos y músicos. «Si hay vecinos que dicen que la música se ha convertido en una tortura, es que la instrucción del 2018 del equipo del gobierno anterior ha fracasado estrepitosamente».

Ahora con los vecinos expectantes de ver el funcionamiento de este nuevo plan, el Ayuntamiento de Martínez-Almeida también se las tendrá que ver con los músicos callejeros, que ya se manifestaron tras conocer las intenciones del Consistorio respecto a ellos.

 

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