El 15M debe apartarse de las okupaciones

Slavoj Žižek. Por Hendrik Speck

En la manifestación del 15 de octubre en la Puerta del Sol de Madrid, convocada cinco meses después de la pionera del 15M y ahora extendida en otros países, se reunieron miles de personas que protestaron contra la degradación del sistema. Esta manifestación finalizó y un grupo reducido de asistentes decidió ocupar el Hotel Madrid, que pertenecía y pertenece a la inmobiliaria Monteverde, que según los ocupantes estaba imputada en causas de corrupción y especulación.

El edificio fue reformado y se dedicó a la ubicación de personas en situación de desahucio hasta que fue desalojado por la Policía el 5 de diciembre. Tras actos de protesta y reunión se decidió la ocupación de otro edificio. Y así fue, uno nuevo en el barrio de Huertas. Pero tampoco salió como esperaban, los nuevos ocupantes reconocían haberse equivocado ya que el piso donde entraron era de una persona «honrada y trabajadora», que vive de alquiler mientras trataba de rehabilitar la casa. El lúcido filósofo Slavoj Žižek, en un texto sobre el movimiento Occupy Wall Street (Ocupar Wall Street) y sobre el gesto de acercamiento de Bill Clinton hacia ellos, cuenta aquello que escribió G.K.Chesterton: «Tener tan sólo la mente abierta no es nada; el objetivo de abrir la mente, como cuando se abre la boca, es cerrarla de nuevo sobre algo sólido».

Si ese algo sólido, si ese plan maestro de la plataforma «indignada» es únicamente el de ir apropiándose de edificios, la causa se desnaturaliza. Es decir, si el movimiento apoya esa invasión de la propiedad ajena (con sus consiguientes dificultades para establecer cuál sería un «allanamiento justo») sería más ejemplarizante empezar por cambiar el statu quo que denuncian por otras vías menos cómodas y nada violentas: sus propios domicilios. El plan pasa por ser Robin Hoods, pero: ¿de ricos o de ricos malos?; ¿ser rico es intrínsecamente malo?; ¿a partir de cuándo uno es considerado rico?; si es más rico el que menos necesita, ¿a quién se aplica la invasión?; ¿es lícito arrebatar el piso a alguien condenado por la justicia mediante acciones condenables de igual manera?.

Zizek dice una cosa muy sensata, aunque matizable: «Se les descarta por ser soñadores, pero los verdaderos soñadores son quienes piensan que las cosas pueden seguir indefinidamente como hasta ahora”. Por ejemplo, la Unión Europea ha aislado a Inglaterra porque no quiere regular su sistema financiero, que se desmarca respectivamente de cualquier medida que toque a la City londinense; se trata de corregir un error del pasado, mejorar controlando futuros posibles desmanes. Da igual, incluso para los descontentos con el sistema y modelo, los que lo consideran equivocado y dañino, no deben aceptar que acciones aisladas, a veces muy torpes, representen un movimiento que nació para imponer «La Duda» sobre como nos organizamos. Deben desligarse de estos actos.

Javier Villuendas

Periodista, aunque debería administrar y dirigir empresas. Ex-líbero de los que pone el corazón en un puño y músico precario.

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