Temores con «u»

Momia del Museo Egipcio de Turín. Por: E. Vasconcellos

Estalló el reloj de su cabeza.
Surgieron imposibles en sus manos,
y su mirada se inundó de nada.

El tumor acampó en sus entrañas.
Devoró su fuerza y su conciencia.

Se quedó sordo, ciego y mudo de realidad.
Flotaba de lo blanco que estaba.

Vegetó. Y durante dos años rezamos.
Rezamos para que brotase en otros campos.

E. Vasconcellos

Licenciada en Periodismo, Universidad Carlos III de Madrid.

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