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Ángel Expósito: «La radio es el medio que mejor va a soportar la revolución digital»

Ángel Expósito en la charla-conferencia en la Fundación COPE. Fotografías: C.Falcón
Ángel Expósito en la charla-conferencia en la Fundación COPE. Fotografías: C.Falcón

Periodista vocacional y comprometido, Ángel Expósito Mora se define como «un chaval de barrio que tuvo suerte». Cuenta que aprendió más periodismo trabajando en el bar de su padre que en todos los años de facultad. «Aprendí de relaciones humanas y adquirí ese “olfato de perro” que tenemos los periodistas en el bar de mi padre. Para un oficio como este, que es la vida, fue más interesante que muchos años de clase».

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, pasó de ser becario de Europa Press a convertirse en director de la agencia de noticias, tras formar parte de otros departamentos de la empresa. Desde entonces no ha parado: ha sido director del diario ABC, ha trabajado en medios como Punto Radio y ha colaborado en diversos medios como RTVE, La 10 y COPE, donde actualmente dirige el programa «La Linterna».

«Este es un oficio tremendamente competitivo»

Descubrió su pasión por el periodismo después de entrevistar a Gloria Fuertes con 14 años, «me quedé flipado con la ilusión que me hizo, a partir de ahí me di cuenta de cómo me molaba lo de poder preguntar».

La lista es larga y la variedad, también. Expósito ha pasado por radio, televisión y prensa escrita en sus años de profesión. Ríe al recordar sus primeros años como becario, cuando se dedicaba presentarse en casa de políticos y otras personalidades para felicitarles y tener material con el que escribir algo el día de después.

Después de esto pasó por otras secciones de la agencia de noticias hasta llegar a dirigirla. Allí aprendió qué es noticia, la necesidad de la velocidad en la profesión y la importancia de la competencia para seguir mejorando. «Es algo que hay que grabarse a fuego: este es un oficio tremendamente competitivo».

A partir de ahí, colaboró con Telemadrid, RTVE, RNE, COPE y La Vanguardia. También participó en diversas tertulias de Antena 3 Televisión y en La brújula de Onda Cero. Todo ello hasta el año 2008, cuando ABC le fichó como director. «Me contrataron en época de reconversión industrial y tecnológica, ¡una auténtica locura!».

Expósito fue, de 2008 a 2010, director del diario. Para él estos años le permitieron alcanzar una situación profesional en la que hoy sigue. Tras dos años a la cabeza de ABC, recaló en otros medios del grupo Vocento para acabar en el área audiovisual: ABC Punto Radio. Allí comenzó con el audio. Estos años supusieron para él un cambio que le llevó al punto donde se encuentra en la actualidad.

La Mañana de COPE, La Tarde y hoy La Linterna, han afianzado su opinión de que la radio es el medio en el que más a gusto se siente. Hoy, algunos años después, Expósito anima a los futuros periodistas a «no dejar de ser nunca becarios».

Un periodismo libre

«A mí me gusta una radio competitiva, completamente normal y tremendamente libre». Expósito tiene claro que, si no se sintiera libre para protestar y desempeñar el trabajo que le gusta, se dedicaría a otra cosa.

Ha pasado, entonces, a responder a los alumnos del Máster Universitario en Radio COPE y el Máster de Periodismo y Comunicación Digital ABC-UCM, que hoy se han encontrado con él en la Fundación COPE.

Ángel Expósito hablando con los alumnos del Máster ABC y Máster COPE.

– ¿Qué es lo que más valora Ángel Expósito de la gente que llega nueva?

– Riesgo, iniciativa e imaginación. Se supone que vais a currar, que estáis aquí porque os gusta. La vocación, por lo tanto, la doy por hecho. También iniciativa, propuestas, exactitud, rigor y valor. Mejor que te equivoques y te corrijan, a que estés callado y sin iniciativa.

Yo mismo quiero tener iniciativa siempre y quiero hacer el mejor programa del mundo cada noche. El día que lo pierda habré dejado de ser un becario.

– Has pasado por muchos medios. ¿Cómo te has adaptado? ¿Qué es lo que más has disfrutado?

– La adaptación es complicada desde el punto de vista personal. Mi mujer se ha adaptado mejor, pero con los niños es distinto.

Desde el punto de vista periodístico, donde mejor me lo he pasado es en «La Tarde». Éramos capaces, en la misma hora, de poner a la audiencia a llorar y, en la siguiente media hora, hacer que no puedan parar de reír.

– ¿Qué va a ocurrir con los medios en la Revolución Digital?

– En la revolución digital en la que nos encontramos, los receptores de la información la reciben de múltiples maneras. Todos recibimos la información por lo menos por cinco sitios, cuando hace unos años era por dos o tres. Los periodistas tenemos que adaptarnos a esa revolución. El profesional que mejor lo hace, se queda fuera de alguno de esos medios.

El medio que mejor va a soportar todo ese proceso de revolución es la radio. Por el mismo coste de producción que antes costaba hacer «La Linterna» -cuando solo te oían allá donde llegaba la onda de tu poste emisor-, hoy, y por el mismo coste, te oyen gratis en todos esos postes y en Wisconsin, Escocia, Pekín…

Y esto tiene un añadido: la cantidad de gente que se descarga el contenido en el mundo entero. Sin ninguna duda, el sector radio en la revolución digital y mediática del mundo va a existir más. En el caso de la televisión, los periódicos y las webs no puedo decir lo mismo. La radio, seguro.

– ¿Qué anécdotas de tu carrera recuerdas más? ¿Cuáles te han afectado más?

– Han sido muchos los viajes y anécdotas que me han impactado. Entre ellas, Texas, cuando veíamos llegar la caravana de «espaldas mojadas» y miles de personas entre las que había muchos niños. Fue una escena atroz. Dice Donald Trump que va a construir un muro, mentira, el muro ya existía entonces. Ese momento fue muy heavy.

También recuerdo de manera diferente los atentados de Bataclan, la sala de espectáculos de París en la que se produjeron varios atentados terroristas en noviembre de 2015. Estaba andando con Enrique Campo por la ciudad, cuando empezamos a oír motos de policía. Miles de personas venían corriendo pavorosamente hacia el Barrio Latino. Mi compañero y yo íbamos en sentido contrario a todas ellas. Y hubo un momento en el que nos dijimos: tío, ¿qué estamos haciendo? Pero yo ni veía humo ni oía bombas, solo veía histeria. Y nos dijimos que debíamos contarlo, que debíamos seguir. Íbamos pegados a la pared, escondiéndonos en los portales hacia allí. Lo que había pasado, era que había explotado una bombilla y, por ello, cundió el pánico.

– ¿Es bueno mostrar los sentimientos en antena? ¿Compensa todo el sufrimiento?

– No sé si es malo o bueno romperse en antena, pero si finjo no sería yo.

¿Que si me compensa ese sufrimiento? Sin lugar a dudas, me compensa. Me hice periodista para contar esas cosas.

– ¿Cuáles son tus planes de futuro? ¿Qué le falta por hacer a Ángel Expósito?

– El siguiente viaje, que será a Venezuela. No soporto volver a hablar de la Cospedal o Villarejo o de la corrupción del Caso Gürtel. Cada día me aburre más. Tengo tres o cuatro ideas para ese próximo viaje.

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