Madrid se traslada a la Segunda Guerra Mundial

Este fin de semana se ha celebrado la edición número 56 de ‘No Solo Militaria’, la feria de coleccionismo militar

Recreación de un puesto de control alemán de la Segunda Guerra Mundial | Sergio Carmona García

El Pabellón de Cristal de Madrid ha recibido a las Legiones de la antigua Roma, a la Wehrmacht alemana y a sus rivales de las divisiones aerotransportadas americanas. En este espacio ferial se ha celebrado un salón dedicado a la historia militar de todos los tiempos, pero -intencionadamente o no- se ha centrado más al periodo de entreguerras y a la Segunda Guerra Mundial. ‘No Solo Militaria‘ es una feria de coleccionismo de artículo, vestimenta, libros, medallas y viejas armas en la que apasionados del pasado se reúnen.

‘No Solo Militaria’ nace de un pequeño grupo de amantes y coleccionistas de la historia bélica en 1996 que decidieron reunirse para crear un espacio de compra-venta de esos artículos históricos de otro tiempo que durante años fueron acaparando. Al principio, por ser un número más reducido, comenzaron esta feria en la sala de un hotel. La fama ha conseguido que este salón crezca y comienza a llenar uno de los espacios del Pabellón de Cristal de la madrileña Casa de Campo donde celebran esa feria dos veces al año. En esta exhibición todo vale: el intercambio, la compra y la venta de todo tipo de artículos militares; desde uniformes, libros, calzado, prendas de cabeza, armas y munición inutilizadas, hasta medallas. Los más afortunados podrían hacer alguna oferta a los escasos vehículos militares de la Segunda Guerra Mundial que todavía se conservan.

Coche armado de la Segunda Guerra Mundial en exposición | S. C. G.

La feria en la que viejos amigos y compañeros de afición se llevan reuniendo durante más de 50 ediciones en una modesta sala de reuniones de un hotel ha dado un salto cualitativo -y cuantitativo- traspasando sus salones al Palacio de Congresos de Madrid. Actualmente lo celebran en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo, donde cuenta con 4.000 metros cuadrados para sus exposiciones.

Mercado histórico

Dentro del pabellón la sensación no es de una feria, los estands no son los corrientes que pueden verse en otras exhibiciones como en Ifema. El parecido es más bien al de un mercadillo, largas mesas llenas de artículos históricos; detrás, cajas y estanterías con reposiciones en caso de que se acabase lo expuesto en las mesas. En sí, la temática de historia militar puede parecer algo limitado para dedicarle un espacio tan grande y dos ediciones por año, pero realmente da mucho de sí y se extiende por la literatura, el modelismo o incluso el ‘airsoft‘.

Uno de los estand con artículos a la venta | S. C. G.

En cuanto a la esencia de esta feria y el material histórico-militar al que está dedicado se pueden encontrarn desde antiguas medallas, uniformes hasta ropa y otros accesorios como cantimploras o bolsas que los soldados portaban durante la Segunda Guerra Mundial; material que haría disfrutar a un adulto como el niño que fue. En muchos casos lo expuesto son piezas originales rescatadas durante los años, y en otros réplicas exactas para aquellos que están deseando que en sus manos caigan estos objetos tan exclusivos, y en algunos casos, extintos. Los visitantes observan admirados todo el material a la venta y que en muchos casos tienen a su alcance.

Además de estos artículos, en ‘No Solo Militaria’ existen cosas con bastante más fama entre coleccionistas y visitantes: armas y sus réplicas. Será por el realismo de estas o por poder empuñar algo tan imponente como un fusil de asalto o una antigua pistola, pero los puestos más frecuentados  son aquellos que ofrecen este equipo. Todas las armas -al igual que la munición- están inutilizadas aunque todavía permiten cargar y apretar el gatillo, pero sin ser amenaza.

Estand con parches y medallas de ejércitos internacionales y nacionales | S. C. G.

Entre las mesas podía verse armamento americano como la carabina M1 o el fusil semiautomático M1 Garand; del otro bando, una ametralladora MG 42 característica de la Wehrmacht o la pistola Parabellum -o como se conocía comúnmente: ‘Luger’- de los oficiales alemanas. Muy visibles -y desde luego fácilmente apreciables- un par de vehículos blindados se exponían para el disfrute de los visitantes. Un coche armado de la Segunda Guerra Mundial y otro más moderno en los que se podía subir para hacer una buena foto de recuerdo.

Más allá de esos artículos reales o simulados se extiende un mundo muy amplio tras la historia militar, que permite la presencia de otros estands que ofrecían todo lo relativo al modelismo, incluidos los materiales necesarios para llevar la feria a una escala menor. Por otro lado, para los que buscan adrenalina a su disposición tienen equipo para participar en un campo de batalla.

Asistentes a la feria vestidos con diferentes uniformes de varias épocas y nacionalidades | S. C. G.

‘No Solo Militaria’ es también un punto de encuentro para personas interesadas en el coleccionismo militar. Los fanes de la historia militar tienen su espacio en el que mostrarlo, donde pueden vestirse con uniformes de soldados o comandantes y además realizar pequeñas exhibiciones donde simulen estar durante la segunda Gran Guerra. La principal representación recreaba un ‘check point’ alemán con sus respectivos vigilantes de la Wehrmacht. En su estand tenían una antigua motocicleta BMW, sacos de arena y la caseta propia de estos controles. Otros portaban uniformes de los paracaidistas americanos, los más clásicos eligieron la Legión Romana y los seguidores de la ciencia ficción se disfrazaron de la malvada Corporación Umbrella de la saga ‘Resident Evil’.

Literatura militar

«Una feria así es un lugar donde encontrar a escritores especializados en temática histórica-bélica», esta es una de las razones por las que el veterano, Daniel Ortega, asiste -desde hace varios años- a ‘No Solo Militaria’ como expositor. Ortega es un joven escritor que ya desde pequeño tenía facilidad para la escritura y pasión por la historia y el lenguaje. Si hay algo que destaca de esta puesta en común de coleccionistas es el espacio de oportunidad que para él -y otros escritores- supone este salón de la historia bélica. Llevado al campo de la literatura -pero exportable al resto de campos de la feria- ‘No Solo Militaria’ es un espacio de reunión entre profesionales y donde poder hacer contactos. Otros compañeros de profesión y editores asisten y se genera un ambiente en el que intercambiar información e ideas para futuros trabajos.

El escritor Daniel Ortega de novela histórica-bélica en su estand | S. C. G.

Para él es también el sitio donde puede conocer a sus lectores. Daniel Ortega explica que el sitio clásico para encontrarse con sus seguidores es la Feria del Libro, pero al «ser más generalista» no es tan atractiva como lo pueda ser una feria dedicada a la historia militar. «Unos vienen a por el último libro, otros a que les firme uno que se le quedó en casa», explica el escritor. Por eso, una de las razones por las que le gusta asistir a ‘No Solo Militaria’ es para «poner cara a algunos lectores, pero también reencontrarte con otros que ya conoces».

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