Chechu: De «Médico de familia» a los fogones de Chamberí


El actor, que apenas se deja ver por la pequeña pantalla, lleva varios años dedicado a sus proyectos empresariales
Aaron Guerrero posando en su bar

El actor reconoce que no consume mucha televisión pero sí bastante cine (Fotos: J. Fernández)

Aaron Guerrero fue (y es) un nombre desterrado por otro mucho más popular: Chechu. Así se llamaba el personaje infantil que interpretaba en la famosa serie «Médico de familia», que ocupó los televisores de millones de españoles en la década de los 90.

Ya en 2002, el actor encarnó su segundo papel más conocido, el de Nando en «Ana y los 7». Emitida por Televisión Española hasta 2005, todavía se puede ver alguna reposición en los canales de TDT.

A partir de ahí, poco se ha sabido de este niño con estrella que maduró en un decorado de televisión y que compartió plató con buena parte de los grandes actores de este país.

Para encontrarle hay que acudir al madrileño Paseo del General Martínez Campos, donde regenta su nuevo negocio, un restaurante: Alta Costura Gastrobar. «Siempre me ha apasionado la hostelería y me iba a meter en este mundillo sí o sí», explica Aaron. Lo cierto es que habla con tanto entusiasmo de su proyecto que si le preguntas por su faceta interpretativa reconoce que se ha desvinculado un poco: «Para trabajar como actor de forma regular hay que estar muy detrás de la gente y yo quizá he sido poco insistente». En lo que sí parece haber puesto todo su empeño es en su faceta empresarial. Prácticamente desde su mayoría de edad, Guerrero ha regentado discotecas, creó una empresa de organización de eventos y se acaba de hacer cargo de lo que hasta hace poco ha sido la mítica discoteca Pachá de Madrid.

«Si no hubiera tenido una trayectoria en televisión, no podría tener un local así», admite, sin dejar de reconocer que se pasa todo el día allí metido: «Son negocios en los que hay que estar muy encima para que funcionen». Muestra los problemas habituales de cualquier empresario y recrimina a los gobiernos que todas las ayudas que dicen dar a los jóvenes emprendedores «son una mentira» y que, si te descuidas, «te sacan dinero de donde pueden».

Una ilusión: hacer cine

Sobre su faceta de actor, en reposo pero despierta, cuenta que le seduciría retomarla con un guión «diferente a lo que se hace ahora mismo, que tenga una buena historia, con un principio y un final claros». Quizá porque todavía no ha hecho una película, acepta que le haría más ilusión que regresar a la televisión. Exceptuando algunas series, el intérprete de Médico de familia cree que la calidad de la televisión en España se ha devaluado bastante en los últimos años: «Ahora se hace todo a destajo. Antes grabábamos un capítulo en dos semanas, hoy lo hacen en cuatro días. Además, no hay contenidos para toda la familia». Aaron cree que se está apostando por un tipo de ficción «que está muy lejos de representar lo que es la realidad». Y en esto se pone serio: «Si se hace, es porque vende. Ocurre algo similar a los programas del corazón. Tienen grandes audiencias y esto provoca que en la tele no se vea otra cosa porque tampoco dejan huecos».

Aaron mostrando su negocio

Su última aparición en una serie fue hace algunos años en «Yo soy Bea»

Rememora sus años de éxito rotundo en Médico de familia sin darse importancia. «Nunca se me ha subido a la cabeza porque para mí ha sido un trabajo que he vivido desde niño». Tampoco parece tener malas palabras para sus compañeros de distintos repartos, aunque cuenta que sí se ha cruzado con alguno que estaba en las nubes: «Ninguno cercano, afortunadamente», aclara riendo. Y eso que, según dice, durante buena parte de su vida casi todo el mundo se olvidó de su nombre y pasó a llamarle como a su personaje: «Tanto si oía Aaron como si oía Chechu por la calle, me giraba».

 Aunque explica que una de las motivaciones para ser empresario es el ser consciente de lo irregular de la profesión de actor, reconoce que durante varios años la televisión estaba muy bien pagada. «No me parece mal que se pague bien, hay que tener en cuenta que no es un trabajo estable y que no sabes cuando puedes volver a currar. Hay actores que no tienen ni para comer».

Aaron no deja de ser un joven más de su generación y, por lo tanto, es consciente de la situación que vivimos. «Para no preocuparme tanto, ya ni veo las noticias», dice. Y comenta con decisión: «Me he dado cuenta de que no me fío de ningún político, ni de derechas ni de izquierdas». En eso, parece algo crítico con la actitud de algunos compañeros de profesión, asiduos a las manifestaciones: «Cada uno que haga lo que quiera, yo no soy partidario de ir. Comparta o no lo que exigen, tengo otras cosas más importantes que hacer, como atender mi negocio. Lo que sí me gustaría es que se manifestaran siempre y no sólo en contra de los mismos, porque todos los partidos lo hacen bastante mal».

Con estas palabras se despide, a sus 26 años y rodeado de platos que esperan la cena, Aaron. Chechu en el pasado.

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Texto por: Juanma Fernández

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Historiador reciclado en periodista. Escribo columnas en Heraldo de Aragón y mantengo un blog de opinión en La Vanguardia. Estuve dos años en ABC Punto Radio Aragón, donde hice casi de todo. Llevo gafas y mido 1,72.

Una respuesta to “Chechu: De «Médico de familia» a los fogones de Chamberí” Subscribe

  1. Manu 14 febrero, 2013 en 18:01 #

    Voy de vez en cuando a Alta Costura, el bar restaurante que Chechu con otro socio ha abiert en Gral martínez campos, 2 , y es un tipo muy amable y cordial.. ( reconzco que lo odiaba cordialmente en su personaje de Chechu.. pero esta vfez la persona vence al personaje y además que todos estamos mucho más mayores 9 y de vedsad el sitio está bien

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