¿Es necesario el periodismo ciudadano?


Internet y las redes sociales han provocado este fenómeno, criticado a menudo por los profesionales del oficio. ¿Es positiva la existencia de este tipo de periodismo?
NO - D.VILARES

SÍ – D.VILARES

Vivimos tiempos de periodismo débil porque los medios de comunicación no tienen independencia económica. Si se vendieran periódicos al ritmo de hace años (o si se supiera cómo rentabilizar las visitas en internet), las empresas informativas no dependerían de los poderes, públicos y privados, para subsistir. Con ese panorama, difícilmente un medio de comunicación publicará información que perjudique seriamente sus vías de ingresos; y si lo hace, su posición ante las presiones externas es sumamente frágil (véase el caso del director de El Mundo hace unos meses). Esta razón convierte en muy valioso al periodismo ciudadano. Aunque se puede discutir si ha aumentado sus efectos, es indiscutible que internet ha amplificado la voz de la calle. Es un proceso imparable, se quiera o no, y es un proceso necesario. Hay ciertos abusos del poder ante los que el periodismo corre el riesgo de callarse por intereses mercantiles, y eso nunca sucederá si quien informa es alguien ajeno al negocio. Lógicamente, hay que tener ciertas cautelas, porque para quien no es profesional es fácil caer en el error y porque solo se aprende a base de oficio. Pero es aun más fácil dejarse llevar por el desprecio y descalificar al periodismo ciudadano; en el fondo, si este existe es por los males del periodismo convencional.

NO - J.CALERO

NO – J.CALERO

Los amantes del periodismo ciudadano dicen luchar por la libertad informativa y por la denuncia como herramienta de una sociedad más democrática. ¿Cómo se contraargumenta a estos optimistas sin fronteras? Con la realidad, con ejemplos que nos ilustran de los peligros de este concepto. Las batallas ideológicas se libran hoy en Twitter, donde todo vale para difundir un rumor o una simple mentira. Dos ejemplos. El uso de imágenes de altercados producidos en Grecia o en Egipto bien pueden valer para cualquier manifestación, aunque sea de otro país. En el caso de Venezuela, ambos bandos, para deslegitimar al contrario, emplearon fotos de palizas que no correspondían con la realidad de Caracas. ¿Así es el periodismo responsable y garante de la democracia y la verdad? Otro ejemplo. En octubre de 2013, la Policía Nacional desalojó las oficinas del Metro de Madrid por la llegada de un sobre sospechoso con polvos que al final no era nada. Pues bien, ello trascendió en forma de un tuit que hizo real la falsa amenaza de bomba sembrando el pánico de los usuarios. Frente a ello, solo el periodista de carrera tiene el compromiso de verificar la noticia, porque, como diría la periodista Cruz Morcillo, no hay que contarlo más rápido que el resto sino mejor.

Foto de portada: REUTERS

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