El marciano que vive en el barrio de la Luna


El madrileño José Barros es uno de los candidatos para irse a Marte en un viaje sin retorno bajo el proyecto Mars One
Recreación  de la vida en Marte. Imagen: Mars One

Recreación de la vida en Marte. Imagen: Mars One

«Se buscan hombres para peligroso viaje. Salario reducido. Frío penetrante. Largos meses de completa oscuridad. Constante peligro. Dudoso regreso sano y salvo. Honor y reconocimiento en caso de éxito». Este es el anuncio que puso el explorador Ernest Henry Shackleton en 1914 en el diario Times de Londres pidiendo voluntarios para su expedición en la Antártida. El proyecto Mars One podría haber usado el mismo enunciado en 2013. Pero lo ha llevado más allá: hasta Marte y sin regreso.

El mismo coraje que empujó a Shackleton o a Hernán Cortés a lanzarse a la conquista de nuevos y desconocidos mundos ha poseído también a los 40 españoles preseleccionados para viajar a Marte en 2023. Tras una primera selección donde más de 200.000 candidatos de todo el mundo enviaron su solicitud, solo 1.058 subieron el primer peldaño hacia el planeta rojo.

Fue la curiosidad insaciable del conquistador la que llevó al madrileño José Barros a inscribirse a esa insólita «oferta de trabajo». Llegó a sus manos por casualidad, mientras buscaba alguna novela inspirada en Marte. Con perspectiva, todo parece indicar que al madrileño le esperaba este particular destino. De pequeño quería ser astronauta, es fan de la ciencia-ficción y vive en el Barrio de La Luna, en Rivas. «Siempre he sido un poco marciano», comenta entre risas.

José Barros, el ripense dispuesto a vivir en Marte. Foto: J.B.

José Barros, el ripense dispuesto a vivir en Marte. Foto: J.B.

Para entrar en la aventura solo tenía que mandar una pequeña descripción (currículo y bagaje personal) y un vídeo de presentación. El joven profesor de Geografía, aunque disfruta con su trabajo, prefiere hacer historia que estudiarla en los libros. Lector voraz de la ciencia-ficción, siempre había soñado ser el protagonista de su propia película.

«Mi madre me pidió que renunciase», dice Barros. A sus padres, a los que nunca volvería a ver, les costó aceptar la noticia. Tampoco ambiciona tener planes a largo plazo o enamorarse en los próximos diez años: «Mi prioridad es el proyecto».

Un largo proceso

Cuando con el nuevo año llegó también la noticia de su admisión, no tardó en mandar los informes médicos que le pedían para la segunda ronda, en la que está inmerso. Tras pagar 20$ en la inscripción, debía llamar a la prensa y hacer sus propias labores de marketing para dar a conocer el proyecto. Hasta el momento no ha realizado pruebas físicas y todos los trámites se han hecho mediante correo electrónico. La tercera fase exigirá una entrevista personal.

El horizonte del Marte idílico que proyecta Mars One se dibuja como una fila de viviendas achatadas y blancas sobre un suelo color rojo anaranjado. Los cuatro primeros astronautas pisarán Marte en 2023, tras siete meses viajando por el espacio, consumiendo comida enlatada y lavándose con toallitas higiénicas. Para cuando lleguen, ya habrá dos viviendas con aire respirable y una atmósfera parecida a la tierra, dos de «apoyo a la vida», donde se reciclará el agua y se producirá electricidad con paneles solares. Dos años después llegará otro grupo de astronautas y se ampliará progresivamente la colonia.

«Tras ser seleccionados haremos un reality durante un año y después pasaremos un entrenamiento que puede llevarnos desde pasar ocho o nueve años en la Antártida hasta el desierto de Arizona», afirma José Barros. El proyecto, liderado por el investigador holandés Bas Lansdorp, pretende financiarse a través de inversiones de capital privado y un reality show mundial, llamado a convertirse en un gran fenómeno mediático. Un inmenso «Gran Hermano» en el que la audiencia empatizará con los futuros austronautas, mientras se someten a fuertes pruebas físicas. De los ganadores del show, saldrá la primera colonia.

Nuevos retos

La crisis económica arrasó con las inversiones en investigación. El presupuesto de la NASA en 2013 cayó en picado y muchas de las misiones en Marte fueron canceladas. Sin la tensión de la Guerra Fría, la carrera espacial se ha desactivado y el proyecto MarsOne ha visto una oportunidad para romper el monopolio de los estados en la conquista del espacio.

«Desde los 70 hasta ahora ha habido una evolución muy sofisticada en Marte, pero la tecnología para llevar seres humanos debe desarrollarse bastante más», explica Javier Martín, del Centro de Astrobiología (CAB). MarsOne se enfrenta en los próximos diez años a algunos problemas que la tecnología aún no ha logrado resolver, como la excesiva radiación en el planeta rojo o una atmósfera irrespirable con el 95% dióxido de carbono. Los últimos estudios indican que cuando el ser humano pasa mucho tiempo fuera de la tierra «incluso la morfología del propio corazón se modifica», comenta Martín.

La dificultad de financiación y las limitaciones físicas que podrían impedir que los humanos vivieran en Marte en 2023 no son los únicos dilemas a los que se enfrenta Mars One. «Sería llevarlos como conejillos de indias. Hay un código muy estricto en la comunidad científica sobre esto», comenta Martín sobre el hecho de que estos pobladores fueran los primeros seres vivos que pisasen Marte y sobre su viaje de no retorno. El ingeniero del CAB se muestra escéptico con los plazos. Afirma que los primeros hombres que pongan el pie en el planeta rojo «en cuestión de décadas» serán colonizadores y no pobladores. Probablemente, volverá a repetirse la histórica imagen en la que Neil Armstrong puso «la banderita» al pisar la Luna y que marcó un hito en la carrera espacial».

«El Google Maps que hay en la tierra es peor que el de Marte. Allí no hay áreas militares o países restringidos», matiza José Barros con entusiasmo. Aún tiene huecos en blanco en su lista de «diez cosas que hacer antes de ir a Marte», pero tiene un deseo irrenunciable antes de marcharse: «conocer mejor la Tierra». El entusiasta profesor es consciente de que la misión puede fracasar, pero, al igual que Ernest Henry Shackleton, el simple hecho de intentarlo les convertirá en pioneros y héroes, aunque hoy su futuro parezca tan incierto.

Tags: , , , , , , , , ,

Texto por: Sara Montero Minguez

Ver los artículos de Sara Montero Minguez

8 Respuestas to “El marciano que vive en el barrio de la Luna” Subscribe

  1. Professor Barros 13 abril, 2014 en 12:21 #

    Animo a todos las personas que consideran que la conquista del espacio es nuestro siguiente paso natural a informarse y apoyar el proyecto Mars One, que representa el espíritu humano que hace posible lo imposible.

    Pueden obtener más información sobre el candidato Professor Barros en Youtube http://youtu.be/1So8qOJRlNo

  2. alvaro 13 abril, 2014 en 20:11 #

    Este hombre no tiene ni la más remota idea de la situación tecnológica en materia de viajes espaciales. El futuro de la exploración espacial no es de las personas,sino de los robots y de la inteligencia artificial. Eso sí, nos vamos a reír un rato de los que vayan al desierto de Atacama y les digan que es un entrenamiento para Marte. Diez años o así van a estar entrenándose, dicen. Pero, ¿cómo se puede estar tan mal informado? Anda, profesor, para que vayas practicando, calcula cuanta masa supone la suma de aire, alimentos, agua, medicamentos, máquinas de supervivencia (de reciclaje, por ejemplo), calefacción, aislamiento frente a la radiación cósmica, etc., para el viaje, más la de la propia nave, y dinos la energía necesaria para alcanzar la velocidad de escape del planeta Tierra. A ver con que propulsor la alcanzas.
    En fin … síndrome de Peter Pan, me parece que se llama.

    • laura 20 octubre, 2014 en 22:25 #

      Perdona, pero con el Profesor ni media, si a ti no te parece bien no critiques a los demas, si el quiere irse a Marte se ira. Y creeme que vas a ser la unica persona que se ria de los aspirantes al viaje cuando esten en el desierto.

    • muchacho 7 noviembre, 2015 en 9:10 #

      i d i o t a que eres muchacho

  3. Professor Barros 24 abril, 2014 en 19:55 #

    Me parece interesante el comentario anterior, pero… ¿de qué nos sirve un planeta habitado por robots?
    Todas las dudas planteadas son razonables. Está calculado la cantidad de productos que deben enviarse al planeta rojo, así como el combustible necesario para tal empresa. En el proyecto está estipulado el número de naves a enviar, su carga y la fecha de partida. Cabe recordar que no es la primera vez que se envían naves a Marte, aunque esta vez la mercancía sea diferente.
    La tecnología está avanzando a pasos agigantados, aunque el principal problema es más económico que técnico.
    Si no miramos hacia el futuro sólo nos queda mirar hacia el pasado.

    • ricardo rivero 14 julio, 2014 en 15:35 #

      ¡que curioso!…… el hombre va a su destino que seria el éxito o su propia muerte pero es un proceso que esta consiente a lo que va, pero a diferencia de la primera experiencia (viaje a la luna ) el hombre ahora tiene la tecnología mucho más avanzada con los robot y nanorobots que irán acompañados de la mano del ser humano.
      EXPERIENCIA que va a ser única,

    • laura 20 octubre, 2014 en 22:21 #

      Holaaaa Jose soy Laura Kleim. Del cole salesianos el pilar

  4. laura 20 octubre, 2014 en 22:20 #

    Heeeey Josee, soy Laura Kleim del cole salesianos el pilar.

    Que tal??? Laura Garcia y yo te hechamos mucho de menos, espero volver a verte.

    Bss♡

Deja un comentario

La Moraleja intentó antes lo que no ha conseguido Cataluña

La urbanización madrileña comenzó un movimiento segregacionista en busca de la independencia del Ayuntamiento de Alcobendas

Gitanas feministas: «Hay racismo dentro de la lucha de género»

La libertad sexual, nuevas masculinidades y el empoderamiento de la mujer son algunos de los mensajes lanzados durante el primer Congreso Feminista Romaní a nivel europeo

La nostalgia de los argentinos a través del fútbol en Madrid

Miembros fundadores de las Peñas de Boca y River en la capital española cuentan cómo viven la pasión lejos de su tierra y de sus afectos

De la Cañada Real a la ciudad: la «mudanza» de la heroína

La proliferación de los llamados «narcopisos» abre la posibilidad de que Madrid regrese a la situación que vivió en los años 80

Jero García: la cara y la cruz del boxeo

El bicampeón de España analiza la situación actual del «noble arte» en el país y los momentos posteriores a su retirada

Personas racializadas claman contra la España «colonizadora»

En el coloquio «No esperaban que sobreviviéramos» varias personas con distintas ascendencias hablaron de «el blanco» como «un privilegiado» dentro del sistema