Se muda el Mercado que salvó Fuencarral


Tras dieciocho años, una de las principales calles de Madrid pierde su seña de identidad
Mercado Fuencarral

El grafiti del mercado llama la atención a los viandante. Foto: Flickr Astro Naut

El número 45 de la calle Fuencarral echa el cierre. Para muchas personas, no significa gran cosa, para otras es el final de una forma de vida, ya que el número 45 de esta céntrica vía es el hogar del Mercado de Fuencarral, un conocido vecino en el barrio que se mudará en julio de 2015.

Desde que abriera sus puertas hace 18 años, este singular centro comercial se convirtió en el referente en moda para madrileños y turistas. Pero, además, el Mercado de Fuencarral es también el hogar de empresarios como Juan Manuel Seguí, dueño de la tienda de ropa vintage Kinda Kings y encargado del outlet de Kling, ambos negocios situados en la tercera planta del inmueble.

«Antes de que se inagurase el Mercado, era peligroso pasear por el barrio», explica Seguí mientras atiende a los clientes en una ajetreada tarde de sábado, como lleva haciendo los últimos 9 años. «Este es un centro comercial especial que marcó tendencia y convirtió Fuencarral en lo que es hoy». Y hoy, es una de las calles con los alquileres de locales más caros, en la que firmas como Hoss Intropia, Jack Jones, El Ganso o Michael Kors conviven en perfecta armonía.

El proceso de cambio experimetando por Fuencarral recibe el nombre de gentrificación. Este término se refiere a la recuperación de barrios inseguros de las grandes ciudades, un fenómeno posible gracias al mercado de la moda. Así pasó con el Soho londinense, y Fuencarral no iba a ser menos. «Aquí había locales vacíos para poner un negocio, y la gente quiere vivir en esta calle porque está en el centro», comenta Seguí, mientras plancha con cuidado una blusa abandonada en un probador, «en ese punto nació el Mercado».

Sin embargo, este empresario sabía que no sería fácil resistir en un local de 3000 metros cuadrados, en pleno centro de Madrid. «Siempre estuvo perseguido, siempre alguien quiso ponerle un precio», asegura, una cifra que al final parece haberse situado en los 24 millones de euros, aunque nadie lo sabe con certeza. Tampoco se sabe a ciencia cierta quién será el próximo dueño del edificio, aunque se barajan los nombres de dos conocidas marcas deportivas.

«Sabíamos que iba a pasar»

Juan Manuel Seguí lleva su trabajo con sumo cuidado, pendiente de cada detalle que puedan necesitar quienes se acercan a la tienda. «Podrías abrir las costuras, lleva el forro un poco estrecho» le recomienda a una clienta que se prueba un vestido dentro del probador, mientras busca para otra un bolso en el almacén.

«Hoy en día no es una sorpresa que se venda el edificio». Ni para él, ni para el otro medio centenar de comerciantes. «Sí lo fue hace seis años, cuando hubo un intento frustrado», rememora Seguí, un fracaso tras el cual se redujo la duración de los contratos «de cuatro años a doce meses».

KINDA KINKS

Espacio de Kinda Kinks en el Mercado de Fuencarral. Foto: Kinda Kinks

A pesar de lo que pudiera parecer, no existe un sentimiento de animadversión hacia Ramón Matoses, presidente de la empresa Mercado de Fuencarral SA, y responsable de la venta. «Es una persona que sabe empatizar», le defiende Seguí, «prácticamente nos da el pésame por haber tomado esta decisión».

Un movimiento que, en última instancia, no tiene por qué significar el fin del mercado, sino simplemente el fin del Mercado de Fuencarral. «Nosotros, los dueños de las tiendas, seguiremos como agrupación», declara con firmeza Seguí, «y estamos barajando continuar con el proyecto, aunque aún no hay ninguna decisión tomada».

El espíritu de Fuencarral

El número 45 se encuentra en la frontera entre Chueca y Malasaña. Por sus tres plantas deambulan todo tipo de clientes, desde jóvenes de 16 años sorprendidos por los complementos más góticos hasta señoras de 60 que buscan una blusa bonita para sus nietas. También hay algún guiri despistado, con cara de haber entrado en el País de las Maravillas. «Llegan aquí por inercia, arrastrados por la ola de gente que viene a comprar», explica Seguí, consciente de que Fuencarral es para muchos un reflejo castizo del afamado barrio de moda londinense Camden Town.

Por el momento, parece que el anuncio del cierre no ha aumentado la cantidad de curiosos que se acercan a conocer un espacio comercial único, en el que se pasa de tienda a tienda sin ser consciente del cambio de ambiente. «Es una noticia reciente, la gente aún está en shock», aclara Seguí, quien se empieza a acostumbrar a las preguntas de los clientes sobre un futuro incierto.

Un futuro del que solo una cosa se sabe con certeza: las puertas del Mercado de Fuencarral estarán abiertas hasta el 31 de Julio de 2015, esperando a todo aquel que se atreva a cruzarlas.

 

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Texto por: Eva Bárcena

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