Madrilánea

«La abuela rockera» sigue reinando en Vallecas

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Se despidió una mañana cualquiera en Madrid. Su cuerpo dejó de bailar, pero su recuerdo vibra al ritmo del heavy metal

Autores: Yomeyli Astacio y Ernesto Rodríguez

La abuela Rockera
Autora: Yomeyli Astacio

La mayoría de las estatuas de España son para héroes militares, viejos escritores o antiguos reyes pero aunque hay excepciones. En pleno Vallecas, hay una particularmente llamativa: Una mujer de 90 años con la señal rockera de los cuernos levantada de forma desafiante.

Se trata de Ángeles Rodríguez Hidalgo, nacida en Argentina en 1900, con el siglo. Una de esas figuras llamativas de la Madrid nocturna de los años 80, que descubrió el rock a los 70 años acompañando a su nieto a un concierto de heavy metal. Cubierta eternamente con su chaqueta de cuero y una boina militar sigue lista para ver a Barón Rojo, AC/DC o Motörhead, cualquiera que pase por la ciudad. 

Al ver el busto por primera vez te desconcierta un poco y te da la impresión de tener enfrente a una mujer rebelde  y quizás con una vida llena de desenfrenos. Sin embargo, al indagar un poco sobre su vida quienes tuvieron la oportunidad de conocerle, dicen «solo fue una anciana que no quiso marcharse sin disfrutar la vida».

Ángeles es uno de los rostros más curiosos de la escena pesada del hard rock de la ciudad. Se hizo famosa en la década de los 80 al estar presente en cada concierto del género que podía. Su amor por las chaquetas de cuero, los parches y las motos de alto cilindraje habían sido tardíos pero no por eso menos honestos. Cuando finalmente se volvió la portada de un disco, «Toca Madera» de Los Panzer, no era una sorpresa sino una conclusión esperada. 

«La abuela roquera»  llegó a trascender a tal punto  de ser protagonista de varios programas de televisión y tuvo su propio espacio en la revista Heavy Rock llamado «La consulta de la abuela». Sin embargo, la estatua diseñada por la artista española, Carmen Jorba,  colocada en honor a Rodríguez, un año después de su muerte en 1994. Aún en 2019 esta argentina madrileña sigue llamando la atención, es complejo pasar frente a ella y no sentir curiosidad. 

Los fondos para levantar la estatua fueron recaudados a través de un concierto organizado en la sala Canciller de San Blas, uno de los lugares icónicos del rock en la ciudad. Se ha mantenido en pie durante 25 años mientras la ciudad y el barrio mutan. Aunque en 2015 sus dedos estaban rotos, dándole la apariencia de un puño levantado en lugar del conocido símbolo rockero, ya está completa de nuevo. 

Pero más allá de una anécdota simple lo curioso es lo que representa Ángeles en 2019. Una estatua de una inmigrante en una zona llena de ellos. Una metalera empedernida rodeada de bares que ponen reggaetón. Aunque su gusto fuese más cercano al Heavy es complicado que no se vea como una declaración Punk. 

La estatua es algo más que una curiosidad. A estas alturas es una muestra de un Madrid que fue. Una de guitarras, distorsión, poetas y cervezas. Si tenía que estar en algún lado es apropiado que sea rodeada del caos, los carteles de protestas y los graffitis de Vallecass. La ciudad sigue teniendo las marcas de lo que fue, Ángeles es solo la una de ellas. 

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