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José Sifontes ordena películas en su videoclub
José Sifontes ordena películas en su videoclub. Foto: R. R. W

Paredes cubiertas de arriba a abajo con DVDs. Estrenos, comedia, infantil, terror. La imagen del videoclub recuerda a la infancia, a un domingo lluvioso, unas palomitas recién hechas y la familia reunida frente al televisor. Una instantánea que para muchos se ha desteñido al color gris nostalgia.

En el videoclub de la calle Lope de Rueda, 47 esta tradición sigue viva. «Un momentito que te lo miro» es una frase que José Sifontes pronuncia a diario. Planet O Vídeo abrió sus puertas hace 15 años y, para sorpresa de muchos, este pequeño local del barrio del Retiro ha permanecido abierto a pesar de que a su alrededor los demás cerraban sus puertas para siempre o se reinventaban en tiendas de compra-venta de películas. Ni siquiera grandes cadenas como Blockbuster consiguieron sobrevivir a la revolución de las descargas en la red.

Hace nueve meses, José se topó con la oportunidad de insuflar un nuevo aire al videoclub. El antiguo propietario ya no podía hacer frente a las continuas pérdidas que suponía mantener vivo el local y le ofreció pasarle el testigo. Por aquel entonces llevaba ya dos años en paro. «Para pasarme las 24 horas del día en casa, ¿por qué no dedicarlas a algo que me llene?». Con esa motivación se embarcó en esta nueva etapa, consciente del reto que asumió al hacerse cargo de una profesión que muchos dan por muerta.

Los que no se sorprenden de la longevidad del videoclub son los propios vecinos de la zona. “La gente me agradeció que no cerrase”, cuenta con orgullo. «Viene gente de Coslada, incluso de San Sebastián de los Reyes. ‘Macho, es que eres el único’ me dicen». Un viernes «bueno» puede llegar a alquilar hasta 40 películas y ahora que se acerca el frío espera que esta cifra mejore.

«La gente que quiere ver buen cine paga por la calidad» afirma José, un discurso muy contrario al de los que encabezan la línea de producción cinematográfica. La decadencia del cine en España, como era de esperar, también ha tocado a los pequeños comerciantes. «Antes las distribuidoras nos daban por lo menos un mes desde que la película salía de la cartelera hasta que se ponía a la venta por DVD. Ahora ya no se respetan esos tiempos». Para los tenderos como José este tipo de prácticas se suman a una larga lista de retos a los se enfrentan a diario. «La exclusividad de ofrecer un producto que aún no está a la venta se ha perdido».

«A la gente le gusta ir al videoclub», concluye las palabras de José. A pesar de los escépticos, en la hora que ha durado la entrevista unos cinco clientes han entrado a la tienda. Todos vuelven, satisfechos, y salen con otra película en la mano. ¿Cuál será su secreto? Tal vez sea el trato cercano con los clientes -suele ser muy laxo con las normas para «los de toda la vida»- o tal vez sea su pasión por el cine, tan pronto te recomienda una comedia romántica como una película independiente francesa. Para los curiosos, el pequeño videoclub de Lope de Rueda, 47 abre «todos los días del año».

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