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Las Lideresas de Villaverde: «Diosas y poderosas»

 

Collage de imágenes antiguas

A veces el destino de una mujer resume el destino de todas las mujeres y hay épocas que se asemejan a un cuadrilátero donde se empuja al perdedor con nombre femenino. Cuando las ideas canibalizan la vida lo que queda es un ejército de piedra en puntos suspensivos, silencioso y cautivo, pero si se convence a toda una generación que hay más opciones que la docilidad por vocación, entonces esas mujeres pueden calzarse sus ideas como tacones de aguja y abrirse paso, intentando encontrar lo que pueden ser y no sólo lo que otros le han inculcado que debían tener.

 

 

Así nos encontramos con siete féminas, conocidas como las Siete Magníficas: Fe Ransanz, Carmen León, Julia Miranda, Julia de la Prida, Carmen Martín, Paloma Sánchez y Manuela Gómez , que confiesan que  están locas por vivir. Sus edades oscilan entre los 61 a los 77 años, aunque Fe Ransanz apostilla que la regla general aceptada por unanimidad es que todas tienen 60 años más 11; nada más y nada menos que eso en su calendario personal. Cuando hacen acto de presencia son como un coche sin frenos a punto de arrancar, y me aclaran que por muchas preguntas que tenga preparadas, una vez empiecen a hablar interrumpirles es una utopía.

Las Lideresas en el estudio de radio OMC ( Foto: Alexia Columba Jerez)

Cada semana suben dos pisos sin ascensor, con muletas incluidas, y se ponen delante del micrófono para hacer Con Mayor Voz, su programa de radio, donde improvisar es la norma y no la excepción. Como ellas mismas declaran, son un grupo de feministas que les gusta envejecer con locura, y a estas alturas de la vida van sin guión, pero con lengua afilada. Sólo su nieta adoptiva y mentora Lucía Callén, en el cuadro de mandos, es capaz de leerles el pensamiento y poner orden al caos lúcido que todas ellas representan.

El lema de las Lideresas es todas somos una, y una somos todas, si una va un sitio va en representación de las demás, como agentes de cambio su función es abrir puertas tanto para otras mujeres de su edad como para los más jóvenes, porque su grado de acción es intergeneracional, ya que según Carmen Martín: «somos críticas, pero sumando no restando, sin descartar a nadie y funcionando con la mente abierta», en ese sentido recuerda que los adolescentes tienen mucho que aprender de los mayores, pero los mayores también tienen y deben aprender de los más jóvenes. El truco consiste en practicar un liderazgo dinámico.

Habla Carmen Martín:

 

Estas siete mujeres radiantes son un grupo heterogéneo en creencias y orígenes de procedencia, como es el caso de Manuela Gómez, llegó a Madrid viuda y con tres hijos, desempeñó distintos empleos y estuvo trabajando en el Museo del Prado. También está el caso de Julia de la Prida, una de las más tímidas del grupo por una represión inculcada por su marido del que llegado un día se liberó o Carmen Martín, una mujer sin pelos en la lengua que declara que era feminista antes de saber qué era eso. Sus diferencias han favorecido su cohesión, todas pueden ser débiles en el fondo en tanto que seres humanos, sin embargo su fortaleza reside en esa diversidad. Todas tienen los estudios básicos, fruto de un tiempo en que la premisa femenina suponía servir a otros y postergar los deseos propios, pero su capacidad de resolución les ha permitido redefinirse para aportar una visión constructiva al barrio de Villaverde, porque como Carmen Martín declara «prefiero que me echen broncas por hacer a no hacer nada>».

El manual de la buena esposa

En 1958 se publicaban en España los principios que establecían el rol de la mujer, entre ellos:

Manual <<Preparación de la mujer para el matrimonio>>

De esto hace sólo 62 años, la Lideresa de más edad por aquel entonces tendría unos 15, remontarse en el pasado permite entender el presente y comprender un legado pernicioso que tiene mucho que ver con las mujeres, como Manuela Gómez aclara: «al crecer en zona rural te enterabas de todo esto por el grupo de chicas mayores que se casaban antes que tú, pero esto no siempre era así»

Ransanz, aficionada al refranero, subraya que antes se decía: «los trapos sucios se lavan en casa… con la cuchara que has escogido tienes que comer, hija mía. Y si te pegan es porque algo habrás hecho tú, no tu marido». Son estas mismas mujeres las que en un estudio de 2013 llevado a cabo por el Ayuntamiento en los centros de mayores se descubrió que eran mayoría, las que eran usuarias y voluntarias, y pese a ello eran los hombres los únicos que ocupaban los puestos de mando en las juntas directivas. Por eso se impulsó un proyecto para dar voz a las mujeres y formar a la gente mayor en perspectiva de género, recordándoles que la participación es un derecho.

Habla Carmen Martín:

 

Al principio se encontraron con la negativa tanto de hombres como de mujeres ante cualquier tipo de cambio. Romper la rutina tiene sus obstáculos, «hubo resistencias objetivas y subjetivas»- afirma Carmen Martín- que tenían que ver con políticos poco receptivos a las propuestas progresistas, pero consiguió recorrido gracias a que se implicó a la gente de Igualdad de Villaverde y a la Dirección  General de Mayores de Madrid. En  el centro Clara Campoamor se organizaron sesiones con la coach Mónica Buckley para su formación y empoderamiento. Desde entonces las cosas han cambiado, hay mujeres en las juntas, pero siguen estando muy jerarquizadas, de ahí que se requiera un cambio de los estatutos y un desmantelamiento sistemático de las ideas heredadas.

Radio comunitaria OMC, #ConMayorVoz

A la Izquierda Manuela Gómez, y a la derecha Carmen Martín ( Foto: Alexia Columba Jerez)

 

Habla Carmen Martín, Manuela Gómez y Julia de la Prida

 

De los grupos de formación salieron las Lideresas que fueron entendiendo que el camino se hace andando, y si no empiezas no vas a saber si lo puedes hacer, por eso en 2015 se presentaron en OMC Radio diciendo que querían hacer un programa propio. Al poco tiempo las llamaron para colaborar en una sección que trataba sobre los adolescentes, ellas declaran que se sorprendieron, porque les preguntaron sobre la violencia machista o sobre el racismo, y ahí descubrieron que la comunicación intergeneracional era fundamental y que las radios comunitarias eran el recurso perfecto para empoderarse, ya que forman e informan, son libres y generan puentes entre la comunidad. Todas confiesan que han aprendido a soltar lastre, mental y físico gracias a tener un altavoz, con la ironía que les caracteriza puntualizan: “se nos han caído los pechos, y también los miedos”.

La radio les ha dado la posibilidad de desmontar tópicos y de crear una red con organismos sociales oficiales y no oficiales, porque las Lideresas son transversales y están presentes en todo lo que se mueve. Saben que el lenguaje es perverso y la sociedad practica activamente el edadismo, empezando por el término denostado de vieja, tal y  como vienen a subrayar durante la grabación de su programa en el que entrevistan a los responsables de Depencare. Según la OMS las personas mayores son el grupo de población de más rápido crecimiento en el mundo. Entre el año 2015 y el 2060, se estima que la población mundial de 65 años y más se multiplique por tres, pasando de 608 a 1.844 millones de habitantes). Se nos educa para ser jóvenes e inmortales, y en el proceso el género femenino está sometido al doble estigma de ser mayores y ser mujeres, así los hombres maduran, pero las mujeres envejecen.

Sin embargo, estas mujeres son un fenómeno de estudio que se expone en cuerpo y alma, y para acabar con eufemismos, orgullosas de sus arrugas que no son otra cosa que el código de barras de cada una, se involucraron en  Cuerpos de la vejez, donde muestran todos los recovecos de su anatomía sin miramientos. Cuerpos de la vejez se vincula al Mapa de la Vejez que tiene que ver con el proyecto #AlFinalDelaVida #ConMayorVoz y en el que entraron a participar la fundación Vive Sano con el apoyo de la Caixa. En una primera fase intervenían como voluntarias con talleres de formación sobre la muerte, porque desde su programa de radio habían tocado muchos palos, pero les faltaba el de la muerte. Además colaboran activamente con Madrid Salud, en Espacios de Igualdad y con el Centro Rehabilitación Psicosocial de Villaverde (CRPS)

Todo ello persigue fortalecer el tejido y crear ciudadanía en Villaverde porque es un lugar propicio por su diversidad cultural, sólo en San Cristóbal hay 73 idiomas, sin embargo tanto la prensa como la política perpetúan la idea- detallada en el informe de distritos del Ayuntamiento- de que Villaverde es únicamente un barrio con un estatus económico bajo, con la mayor tasa de paro, inmigración y viviendas pequeñas, de ahí que se refieran a él como el Bronx de Madrid. Pero la realidad conlleva una radiografía más compleja que esa lectura que para las Lideresas resulta superficial.

La pandemia y la violencia machista

El covid-19 puso a prueba la resistencia de la gente de Villaverde que acudía a pedir ayuda a las Lideresas, la burocracia descoordinada retrasaba la llegada de medidas eficaces, y se puso en marcha la cooperación del barrio y la capacidad de tender puentes de las Siete Magníficas. En ese sentido Carmen Martín y sus compañeras consideran:

Los ancianos nos hemos sentido maltratados por los políticos y por la prensa, especialmente los mayores solos y los que están en las residencias.

Habla Carmen Martín:

 

La soledad y la violencia hacia las mujeres de más edad es una lacra enquistada en la sociedad, porque se junta que la víctima es mujer, anciana y el factor de la pandemia ha agudizado la vulnerabilidad ante las agresiones. Las mujeres mayores sufren en silencio la violencia machista, familiar, y doméstica. A esto se une el miedo que les impide salir a la calle porque temen contagiarse, el miedo a la pobreza y el miedo a la muerte. Todo eso hace que terminen aisladas en un auto confinamiento, y expuestas, para más inri, a la brecha tecnológica del que carece de medios para poder comunicarse con sus familiares o sencillamente porque no saben cómo navegar por internet.

Habla Carmen Martín:

 

Y también, está en última instancia la vergüenza ante la mirada de los vecinos que hace que la gente mayor decida no pedir las ayudas que acuden a domicilio, porque confunden asistencia con caridad. De modo que en aras a la salud física y mental una solución integral no pasa por quedarse en casa cuando se habla de los mayores, ya que ese era el problema que de facto se quería combatir antes de la pandemia. Este tema genera un debate encendido entre las Lideresas, y es que hoy se está volviendo cada vez más difícil compatibilizar la seguridad con la vida.

El titular de una vida

De izquierda a derecha, Paloma Sánchez , Carmen Martín, Manuela Gómez, Alexia Columba Jerez, Lucía Callén. Sentadas en el mismo sentido, Fe Ranzanz y Julia de la Prida

 

Manuela Gómez:

 

Carmen Martín:

 

Julia Miranda:

 

Fe Sanranz:

 

Carmen León:

 

La grabación de su programa ha acabado hace horas y se ha hecho de noche, pero estas mujeres viven bajo la premisa de su edad mental, sin márgenes ni achaques que las detengan. Este caos lúcido que ha superado la época de los silencios se dispersa un día más, cada una camina sola un día más, pero con el paso firme, porque como decíamos a veces el destino de una mujer resume el destino de todas las mujeres.

 

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