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Cuando la niebla se cernió sobre Pozuelo

A finales de abril, se publica ‘Niebla sobre Madrid: La guerra civil en Pozuelo de Alarcón y sus alrededores’, un libro escrito por el historiador y profesor Ignacio de la Torre

Vistas de Madrid desde el Cerro de los Perdigones, el punto más alto de Pozuelo y también el más codiciado durante la guerra, pues ofrecía una visión de 360 grados de la zona de combates | Marcos G.J

Con este exhaustivo estudio, el autor analiza desde un estilo propio, cómo se desarrolló la guerra en Pozuelo. Además se tratará de un libro escrito a modo de reportaje, ya que desde la actualidad y las propias experiencias que narra de la Torre busca acercarnos a esta época en la que el municipio se transformó durante meses en una fortaleza, en donde se produjo la primera gran batalla de la guerra. 

El autor

Ignacio de la Torre se crió desde niño en Pozuelo y se siente fuertemente arraigado al municipio. Desde la adolescencia se sintió atraído por la guerra civil y desde entonces recopila multitud de objetos que ha ido encontrando por el municipio: fotografías, periódicos de la época y todo tipo de documentos sobre cómo fue la guerra en Pozuelo. Durante su juventud viajó a varios países del este de Europa para completar sus estudios y buscando en un archivo de Moscú encontró documentación sobre las batallas en la zona, lo que le hizo reflexionar sobre la relevancia del conflicto en el municipio. También entabló amistad con el excombatiente Julián Casado, del cuerpo de Carabineros, un anciano manco al que conoció en Lavapiés y que combatió en Pozuelo. Fuentes vivas cuyo relato se va perdiendo con el paso de los años.

Ha escrito artículos para prensa local y él mismo ha encontrado balas, restos de munición, extractos de granadas y de metralla e incluso huesos: “Tuve que llamar a la policía, y posteriormente se levantaron los cuerpos” explica el profesor de historia. No es la primera vez que tiene que dar la voz de alarma, en varias ocasiones ha tenido que llamar a los TEDAX para que hicieran explotar algunos de sus hallazgos. 

 

Con el tiempo, de la Torre se ha especializado en este asunto tanto, que ha decidido relatar desde su propio libro, redes sociales y una App como fue el desarrollo de la guerra en un pueblo que contaba solo con 4000 habitantes ubicados en dos núcleos poblacionales: Pozuelo y Pozuelo Estación, municipios que habían crecido desde mediados del siglo XIX por la influencia del paso del tren, en su ruta desde la estación del Norte (Príncipe Pío) hasta Irún. 

Un municipio donde los más adinerados de la capital comenzaron a construir villas, que luego sirvieron como fortificaciones para ambos bandos. 

La guerra en Pozuelo 

De la Torre relata en su libro como el curso de la guerra cambió en Pozuelo, las tropas sublevadas intentaron tomar el pueblo el día 29 de noviembre de 1936. Los nacionales entraron por la zona del cementerio, el cual usaron de parapeto frente al ejército republicano. En los meses siguientes tuvo lugar la batalla de la niebla, llamada así por la persistencia, durante días, de este fenómeno meteorológico. Hubo tanta niebla durante los meses que duró la batalla que algunos militares se equivocaban de flanco, y pasaban sin quererlo al frente enemigo, despistados por la densa bruma que el humo de la artillería y las bombas intensificaron. 

Multitud de brigadas internacionales, polacos, italianos, alemanes, rusos… pasaron por Pozuelo, que se enmarcaba en la conocida como batalla de Madrid.  El primer choque entre tanques de URSS y la Alemania Nazi se dio en el término municipal, en una batalla en la zona de Casa de Campo. Los soviéticos salieron victoriosos y esto demostró el poderío de los tanques de la URSS, en contraposición al dominio de los aires que tuvieron los alemanes con la Luftwaffe.

Previamente, la mayor parte de la población había sido evacuada en octubre a Madrid o al Levante, aunque fueron muchos los que se quedaron a luchar de forma voluntaria o escondidos en cuevas, en pozos, o en sus propias casas. Pero fue en este otoño cuando la guerra empezó a tornarse más sangrienta. “Comenzaron a sucederse multitud de muertes, por las mañanas aparecían cadáveres en los caminos, eran asesinatos con nocturnidad y alevosía”, relata de La Torre.

Ejemplo de Mauser calibre 7x57mm de 1930 y de fabricación mexicana. Encontrado por De la Torre en Pozuelo de Alarcón | Marcos G.J.

El ambiente estaba caldeado, con la llegada de rumores sobre las represalias que se sucedían en el sur y en Andalucía, zonas ya nacionales. Los republicanos habían tomado presos a los religiosos de las congregaciones de Mártires Oblatos y de San José de Cluny, también a los ‘señoritos’ y dueños de las fábricas de la zona de la estación, y a simpatizantes del bando nacional. Cuando en enero, la población iba a caer, muchos de estos presos fueron llevados a las sacas de Aravaca o a Paracuellos más adelante, donde se les ejecutó sumariamente. 

“Es en Pozuelo donde cambió el signo de la guerra y se volvió horrible, aquí es donde muchos se dieron cuenta que la guerra duraría años”, asegura el investigador.  Las batallas fueron muy violentas para hacerse con el control del Cerro de los Perdigones, que es el punto más alto de Pozuelo y tiene un gran valor estratégico. “En Pozuelo se vivió una guerra urbana, entre calle y calle, se dice que ambos bandos se escuchaban roncar por las noches”, afirma el historiador. 

Las tropas nacionales ocuparon definitivamente Pozuelo el día de Reyes de 1936, atacando desde Boadilla y Humera que habían caído semanas antes. 

“Solo el 40% de la población volvió a sus casas cuando acabó la contienda y se encontraron con un panorama amargo, el pueblo estaba en ruinas”, comenta de la Torre. 

El doctor Cornago 

Había dos doctores, el de Pozuelo Estación que se marchó al comenzar la guerra, y el de Pozuelo, el Dr. Cornago, que actualmente tiene una calle en su honor. Fue el encargado de identificar los cadáveres que aparecían por las mañanas, tras los famosos ‘Paseos’. En los archivos queda reflejado como este doctor navarro describe los cuerpos no identificados con sumo detalle. Detalle que con el tiempo empieza a disminuir en sus informes. Para Ignacio De la Torre es indicativo de que cada vez esta situación impactaba menos a la población, o de que el propio doctor recibió órdenes para ser más escueto. 

Era de familia carlista pero estuvo en la retaguardia republicana. Fue un personaje muy querido que durante la posguerra se convirtió en alcalde de Pozuelo, al principio vigilado por los nacionales por su pasado, se ocupó de la reconstrucción de lo que era un pueblo fantasma devastado por la guerra. 

Conservar y educar

Durante el crecimiento inmobiliario de los años 90, muchos de los restos fueron sepultados. En la pudiente urbanización Bularas se llegó a construir una piscina sobre un fortín republicano. “Las Rozas es un ejemplo de un municipio que sin tapujos ha protegido todos sus restos gracias a leyes municipales” comenta de la Torre. “ En Pozuelo hay reliquias, pero está todo abandonado y vandalizado; en 2007 se cubrieron también los fortines del Cerro de los Perdigones tras su nueva remodelación, tengo la remota esperanza de que algún día se pueda realizar una excavación”, prosigue señalando el punto exacto del que habla. 

El historiador Ignacio de la Torre sobre un fortín de la guerra, cubierto en 2007 tras la modificación del Cerro de los Perdigones | Marcos G.J.

Para de la Torre es importante ver la historia desde una perspectiva lo más objetiva posible, por esto afirma que le han llamado desde fascista a rojo. Pero reduce estos comentarios a algo anecdótico, cree que cada vez hay más gente interesada en la guerra desde una perspectiva no tan politizada. 

“Lo publicaré enseguida junto a la editorial ‘Hilatura‘, el diseño del libro está muy trabajado y a través de la App y las redes sociales intento acercar mi obra a los más jóvenes”, explica el historiador. Junto con el libro se estrena una App que ya está disponible en la App store llamada “Guerra civil en Pozuelo” con la que se puede acceder a multitud de información. Entre otras funciones, contiene un mapa que muestra la ubicación exacta de puntos interesantes del municipio en donde hay ruinas, fortines, bunkers y demás restos. 

 

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